A través de una resolución, el Ministerio de Economía dispuso la emisión de dos Letras a diez años que serán colocadas al Banco Central, por un monto total de u$s 6.569 millones. Estos recursos se destinarán a engrosar el Fondo del Bicentenario y desde allí se pagará la totalidad de los vencimientos en dólares de 2010.
Uno de los datos principales, que ayer adelantó este diario, es que los fondos permanecerán en dos cuentas abiertas en el propio Banco Central. De esta forma, se busca bajarle los decibeles a la polémica relacionada con el dictamen jurídico que solicitó el titular del BCRA, Martín Redrado, para determinar si corresponde girar esos recursos al nuevo Fondo del Bicentenario.
Subcuentas
La Resolución 419/2009 dispuso que se emitirá una Letra a diez años y al mismo tiempo ordena la creación de dos subcuentas en el BCRA: una por u$s 2.187 millones para pagarles a los organismos multilaterales a lo largo del año próximo y otra por u$s 4.382 millones para la cancelación de bonos en moneda extranjera.
Esto implica que no habrá caída inmediata de reservas, sino que éstas se irán reduciendo en forma paulatina a medida que se realicen los pagos. En enero, por ejemplo, hay vencimientos en dólares por algo más de u$s 400 millones, que debería salir del Fondo del Bicentenario, por ello el apuro por avanzar con la reglamentación de este instrumento.
La oposición legislativa ya solicitó a Redrado que se abstenga de girarle las reservas al Fondo del Bicentenario. Pero desde Economía aseguran que se trata de una «total sobreactuación» y que no hay motivos para trabar la operación.
De todas formas, como la Letra fue emitida con fecha de ayer (22 de diciembre), se supone que en las próximas horas deberá realizarse el traspaso formal de las reservas, por más que esto no se note inmediatamente en una caída del stock que diariamente informa la autoridad monetaria.
El principal cuestionamiento del Congreso y también de una parte del directorio del Central es que este giro de u$s 6.569 millones de las reservas se resolvió a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), cuando en realidad era necesaria una ley. Y recuerdan que el pago al FMI con reservas por casi u$s 10.000 millones también se decidió con un decreto, pero que una semana después (y antes de girar los fondos) recibió ratificación legislativa. |