Por CLARA AGUSTONI -“El dólar y los bancos dejaron de ser un problema para los argentinos”, dijo Martín Redrado meses atrás, durante un discurso que pronunció ante políticos y empresarios locales. La frase, tal vez temeraria, buscaba definir el resultado de sus casi seis años de gestión al frente del Banco Central (BCRA). Ahora, el economista se ve forzado a dejar el cargo, a sólo ocho meses de convertirse en el segundo titular del organismo monetario en cumplir un mandato completo. Se va con una denuncia penal a cuestas y luego de que todos los ministros de la Nación firmaran un decreto para removerlo de sus funciones. Sin embargo, a los ojos del mercado y con los resultados en la mano, Redrado deja el Central con la cabeza en alto.
“En términos de gestión, no son muchas las cosas que que se le pueden criticar”, expresó Eric Ritondale, economista senior de EconViews. “En cualquier país es difícil hacer política monetaria sin tener en cuenta la política fiscal. Y la realidad es que la política fiscal del actual Gobierno ha sido siempre muy expansiva, lo que ha acotado los márgenes de acción de Redrado para hacer bajar la inflación. Sin embargo, capeó muy bien las turbulencias del mercado”, agregó.
La gestión de Martín Redrado en el BCRA se inició en septiembre de 2004 y, en un principio –hasta mediados de 2007–, se trató básicamente de administrar la abundancia. La Argentina tenía en aquel momento un fuerte ingreso de divisas, que en buena medida resultaron absorbidas por el Central. Pese a las presiones de aquel momento, en el que casi todas las monedas se revaluaban fuerte contra el dólar, Redrado optó por ponerle un piso a la cotización, entre $ 3 y $ 3,10, aprovechando al mismo tiempo para fortalecer las reservas internacionales.
Ahora bien, en la segunda mitad de 2007 el escenario financiero cambió por completo. La crisis subprime que se inició en Estados Unidos no tardó en hacer sentir su efecto a nivel local. Se vivieron desde entonces una sucesión de conflictos de todo tipo, que incluyeron la pelea del Gobierno con el campo, el colapso de Lehman Brothers, la reestatización de las AFJP y ya este año la decisión del Gobierno de adelantar las elecciones. El ingreso de divisas se revirtió y dio paso a una fenomenal fuga de capitales, símbolo de la desconfianza de ahorristas e inversores. Se fueron más de u$s 40.000 millones en dos años.
En medio de este panorama, la política de acumulación de reservas que había llevado adelante Redrado comenzó a mostrar sus frutos.
El Central comenzó a desprenderse de los dólares acumulados y logró, uno tras otro, superar los temporales. Le dio una lección al mercado y a los ahorristas, cuando –en medio de fuertes rumores de devaluación y “corralito”– hizo caer al dólar más de 10% en menos de un mes.
Finalmente, se permitió una suba, aunque gradual, del tipo de cambio; y se suavizaron los picos de aumentos de las tasas, a través de la provisión de liquidez en pesos al mercado.
Los acertados manejos de las sucesivas crisis le ganaron al economista, master en Harvard, el reconocimiento tanto a nivel local como internacional.
Y aunque se va sin haber logrado domar a la inflación, con el acceso al crédito todavía restringido para las empresas y las familias locales y en medio de un escándalo institucional, los analistas también elogian las cualidades políticas de Redrado. Sobre todo destacan el hecho de que el actual titular del Central haya logrado convivir con nada menos que seis ministros de Economía: Roberto Lavagna, Felisa Miceli, Javier Peirano, Martín Losteau, Carlos Fernández y Amado Boudou.
Además, superó con éxito la transición presidencial entre la gestión de Kirchner y la presidencia de Cristina.
“Siempre demostró buena cintura política, pero evidentemente todo tiene un límite. Hay cosas que no estaba dispuesto a hacer, y con razón, dijo un analista financiero que prefirió no ser nombrado.
Hoy en el ojo de la tormenta, pero con su reputación todavía intacta en el ámbito económico, Redrado se va con el gusto amargo de no haber podido alcanzar la meta de completar su mandato al frente del BCRA.
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