Por PABLO FERNÁNDEZ BLANCO - El ruido político, económico y financiero que genera la pelea entre el Gobierno y el por ahora presidente del Banco Central (BCRA), Martín Redrado, comenzó a cambiar los planes de financiamiento de las principales compañías del país para 2010. Sucede que los timoneles de las mayores empresas asumieron, según las perspectivas que se manejaban hasta finales del año pasado, que el Gobierno encararía con éxito el canje de deuda en default, previsto para finales de enero según las hipótesis que se manejaban en el Ministerio de Economía. Aunque en la cartera que conduce Amado Boudou sostienen aun esa fecha (ver pág. 6), los hombres de negocios consultados por El Cronista consideran que esa fecha no se cumplirá (el propio Boudou reconoció el martes que el contexto actual perjudica la operación). Y el retorno de la Argentina al mercado internacional de capitales era la pieza fundamental que les faltaba a su engranaje para que también las grandes compañías siguieran ese camino.
“En la actividad de todos los días todavía no se nota un cambio importante por la pelea entre el Gobierno y el Central. Pero sí nos cambiaron las perspectivas de financiamiento. El canje era una muy buena señal, beneficiosa tomar crédito en el mercado internacional. Pero con esta situación, casi que nos despedimos de volver este año a los mercados externos”, lamentó el jefe máximo de una compañía de primera línea, que pidió reserva.
“Tampoco ayuda cómo afectan estas cosas a la imagen del país. Eso nos complica el terreno cuando tenemos que golpear puertas afuera”, completaron desde otro despacho.
Su lamento se justifica, sin más, en cuánto les costará a las empresas que quieran hacer inversiones este año financiar su crecimiento. Aunque puede haber variaciones, un crédito en el mercado local paga una tasa anual de entre un 14% y un 15% para una empresa de primer nivel.
En cambio, el precio del dinero se mueve en torno al 5% si la filial local de una empresa grande golpea las puertas de bancos internacionales. Es algo que la propia presidente, Cristina Fernández, reconoció cuando lanzó el canje. Entre sus argumentos, remarcó que la operación no sólo permitiría acceder a financiamiento barato al país, sino también a las industrias.
Vuelta esperada
La vuelta al mercado internacional de capitales es una de las expectativas más grandes que tenían las compañías para este año. Es que desde 2007, cuando comenzó a manifestarse la crisis de las hipotecas subprime en los Estados Unidos, las opciones de financiamiento se cerraron en el mundo, y más aún para las empresas locales.
Es por eso que tomaron otro camino: la colocación de Obligaciones Negociables, la emisión de acciones propias o la constitución de fideicomisos, algo muy utilizado por las cadenas de venta de artículos electrodomésticos y consumo masivo. Así, las empresas salieron a buscar el año pasado nuevo financiamiento bajo esas formas por $ 10.927 millones a pesar de la crisis, un 3% menos que los $ 11.286 millones de 2008, según los números de la Comisión Nacional de Valores (CNV).
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