En un tono inusualmente duro, Martín Redrado descargó su profundo malestar contra los integrantes del directorio del Banco Central que presionan para sacarlo de la conducción de la entidad monetaria y que ayer dieron un nuevo paso para recortarle funciones. "Ellos creen que me matan, yo creo que se suicidan", sentenció esta mañana a la salida de su casa en Belgrano. Desafiante, completó: Soy más fuerte de lo que creen". Ayer, la primera reunión del directorio del Central tras la reasunción de Redrado en el cargo volvió a dejar a la vista el nuevo esquema de poder que se impone en esa entidad: todos los temas que planteó el presidente fueron girados "a comisión". Por el contrario, la denominada "bancada K" (en la que militan el vicepresidente, Miguel Pesce, y los directores "santacruceños" Gabriela Ciganotto, Carlos Sánchez y Waldo Farías; el delegado del ministro Boudou, Sergio Chodos, y el ex aliancista Arnaldo Bocco) impuso parte de la agenda: repuso en un cargo "sensible" a un funcionario al que ya habían promocionado el viernes (y Redrado removió luego) y aprobó una suerte de reglamentación sobre los viajes al exterior que, en los hechos, deja esa parte de la agenda del presidente a merced de lo que dispongan los directores y busca impedir que siga representando al banco en encuentros internacionales, entre otras cosas. Por otra parte, Redrado ratificó que el BCRA concretará hoy en Nueva York una presentación ante el juez Thomas Griesa para que la apertura de una instancia de negociación decidida ayer por el magistrado termine con la liberación definitiva de la cuenta con US$ 1,8 embargada el martes pasado. |