China estornudó, y los mercados financieros del mundo se resfriaron. Ayer, las bolsas tuvieron su peor jornada del año luego de que el gigante asiático diera otra señal de que está intentando ponerle un tope a su crecimiento y a la inflación de 2010, lo que interrumpiría la recuperación económica global.
Esta vez, se supo que las autoridades chinas dieron instrucciones a algunos bancos importantes para que dejen de prestar dinero durante lo que resta de enero, tras el festival de crédito de principios de mes. Recientemente, el gobierno también había decidido subir las tasas de interés de referencia y los requerimientos de efectivo mínimo, para quitar liquidez de la plaza financiera.
Con esas medidas, China se convirtió en la primera economía en comenzar a retirar los estímulos que había implementado para paliar la crisis. Y la situación preocupa a los inversores: ¿podrá el mundo seguir marchando sin “muletas”?
En este contexto, la jornada fue muy negativa. Empezó con el pie izquierdo en Oriente, donde las acciones de China y Hong Kong cayeron con fuerza: Shangai se desplomó 2,9% y el Hang Seng, 1,8%. Europa no tardó en contagiarse, y los principales indicadores perdieron entre 1,5% y 2,1%. Allí, el malhumor tuvo tintes locales. Los temores sobre los problemas fiscales de Grecia aumentaron luego de que el titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn; dijera en una entrevista que el rojo en el presupuesto griego era “un serio problema” para Europa. Y no sólo las bolsas sufrieron: el euro cayó a un mínimo de 5 meses frente al dólar (ver pág.tres).
“Los inversores se pusieron nerviosos por los comentarios de China”, expresó Georgina Taylor, estratega de acciones de Legal & General Investments Management en Londres.
Durante la crisis global, China había logrado sostener su crecimiento. Junto a India, había sido la única economías avanzada que no entró en recesión técnica. En gran parte, eso se debió a las medidas de estímulo, monetarias y fiscales, que implementó el gobierno. Pero ahora, el vigoroso crecimiento ha comenzado a generar presiones inflacionarias del orden del 1% mensual, lo que ha llevado a las autoridades a comenzar a retirar los estímulos.
“China es la primera de las grandes economías que ha comenzado a implementar su “estrategia de salida”, buscando sostener el crecimiento pero sin exacerbar las presiones inflacionarias”, explicó Luis Palma Cané, titular de Fimades.
Las noticias que llegaron de China también afectaron a Wall Street. El Dow Jones terminó con un rojo de 1,14%; el Nasdaq cayó 1,26% y el S&P 500, 1,06%. Las acciones de empresas ligadas a las materias primas sufrieron por las noticias de China, al tiempo que los papeles del sector financiero fueron golpeados por la llegada de balances negativos de algunos de los principales bancos: tanto Bank of America como Morgan Stanley reportaron ganancias menores a las esperadas (ver pág.dos).
El derrumbe de las acciones favoreció a los activos más seguros, como los bonos del Tesoro. De hecho, la tasa del bono a 10 años –que cae cuando el precio del título sube– se ubicó ayer en 3,65%, desde 3,70% del martes. Asimismo, los mercados emergentes sufrieron con la baja de las materias primas: la bolsa de Brasil lideró el retroceso, con una caída de 2,4% (ver pág.tres) Por su parte, el mercado local no pudo despegarse del mal ánimo: el Merval bajó 1,5% y los bonos, hasta 3% (ver pág.dos).
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