En el idioma particular que cifran las tasas de interés, los empresarios que logran el aval de una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR), –muchas pequeñas y medianas empresas locales ligadas al agro– siguen anotándose pequeñas victorias en un contexto que no siempre da garantías de estabilidad. En la que fue una colocación que dejará su marca, el fideicomiso Multipyme X logró fondear esta semana a numerosas empresas a una tasa de 2,25%. En rigor, se trata del costo financiero más bajo en dólares logrado por una pyme en los últimos cuatro años. La organización y el aval del fideicomiso –los padres de la criatura– estuvo a cargo de Garantizar SGR y la estructuración fue de LBO Sociedad de Bolsa. A la vez, Provincia Bursátil actuó como colocador en el mercado y Bapro Mandatos y Negocios lo hizo como fiduciario. En un escenario que – todavía– rebosa de liquidez en dólares y con las entidades financieras dispuestas a moverse en el escueto rango de aplicación que les ofrece el Banco Central en materia de destino de depósitos en dólares, se adjudicaron u$s 1,5 millones de una emisión que fue sobredemandada hasta los u$s 4 millones. Este fideicomiso está destinado a financiar insumos y capital de trabajo a pequeños y medianos productores agrícolas y comercializadores de insumos de cinco provincias del país. La mecánica es sencilla: como se trata de un circuito que se cierra con una exportación, los dólares provenientes de la venta de esa mercadería se utilizan para pagar los certificados derivados del fideicomiso que “compran” inversores y por cuyo rendimiento subastan tasa. De la fórmula, se ocupa el presidente de Garantizar, Aníbal Stella: “Se conjugó la confianza de los inversores, una muy buena liquidez en dólares por parte del mercado y, sobre todo, se trata de un producto que ya tiene un ciclo cumplido respaldado por una SGR que ha respondido más allá de los vaivenes naturales de la propia actividad agropecuaria”. Según datos de mercado, (y siempre avaladas por una SGR), instrumentos de esta naturaleza habían logrado financiarse a tasas que rondaban el 6% anual en dólares. Posteriormente las tasas que se lograron rondaron primero el 4% y posteriormente el 3% anual. La otra pata la manejan los bancos: es que los fideicomisos de esta naturaleza resultan muy apetecibles para las entidades financieras, que pueden aplicar así su capacidad prestable en dólares a instrumentos con oferta pública y garantizados por una SGR con registro en el Banco Central. Una vez superada la crisis doméstica allá por 2002, el BCRA determinó que las entidades financieras podrían aplicar los dólares que recibían por depósitos solamente a la prefinanciación de exportaciones. En la normativa, y dentro de las tipificaciones del caso, se senala que esos recursos pueden aplicarse a los fideicomisos financieros con oferta pública y garantizados por una SGR con registro en el BCRA. |