Por PABLO FERNÁNDEZ BLANCO - A tres semanas de la sesión en el Congreso para definir el futuro del Fondo del Bicentenario y con la esperanza puesta en lo que haga la Justicia, el ministro de Economía, Amado Boudou, salió a jugar sus mejores fichas para sumar presión política al Senado, donde aún no se deciden a permitirle utilizar reservas del Banco Central para garantizar el pago de deuda. En esa iniciativa, el titular de Hacienda tuvo un arrebato de sinceridad: reconoció que sin el Fondo se complicará el panorama financiero argentino para este año. En sus palabras, “el Fondo es una herramienta fundamental para pagar un montón de compromisos de deuda que tenemos en el 2010; por eso estamos buscando la posibilidad de avanzar con el DNU y buscando acompañamiento de la oposición”.
Boudou dio más explicaciones: “Las deudas hay que pagarlas y pagarlas lo mejor posible, porque no vamos a salir al mercado a pagar tasas del 14% teniendo reservas excedentes”, remarcó.
En los mercados se interpretó como una señal de debilidad fiscal y el reconocimiento de que no se cumplirán las metas del Presupuesto 2010 armado en base a un ajustado equilibrio.
En Economía creen que se cerró otra vez la chance de colocar un bono por por u$s 1.000 millones a los bancos que ingresen al canje de deuda y esperan que después del canje se abra alguna ventana en los mercados financieros sacudidos ahora por la crisis griega. En los pasillos del Ministerio le dieron un nombre propio a ese monto: lo llaman new money (dinero nuevo), dado que oxigenaría las cuentas públicas.
Boudou reconoció que “en otro momento, cuando logremos que la tasa baje y haya más confianza y se demuestre que Argentina tiene capacidad de pago; ese será el momento de salir a los mercados internacionales”.
En Economía se mantienen firmes en su hipótesis: hoy el mercado no registra la salud real de la Argentina. El Boden 2012, que el Gobierno suele tomar como referencia para evaluar cuánto debería pagar si colocara nueva deuda, registró el viernes (ayer no funcionaron las bolsas en Asia, Estados Unidos ni Brasil, por lo que es la referencia más precisa) una tasa de 11% anual en dólares. Y el Boden 2015 gira en torno al 14,4 por ciento.
En el equipo económico coinciden que con la apertura del canje de deuda en default por u$s 20.000 millones mejorará el escenario. “Hace un mes, el Boden 2012 rendía un 9,7%, algo que nos resulta muy adecuado”, se sinceró un allegado al ministro. Brasil, por caso, paga hasta 7 por ciento.
Aun así, en Economía comenzaron a analizar un escenario más lejano a sus deseos. “Si luego del canje no están dadas las condiciones para emitir nueva deuda, se esperará a que aparezcan”, remarcaron.
En el Palacio de Hacienda aseguran que el horizonte financiero de 2010 es todavía manejable incluso sin el new money.
A la espera
El equipo financiero espera abrir el canje a mediados de marzo. Necesitan el visto bueno de las entidades regulatorias que articularán la operación, como la SEC de los Estados Unidos y sus pares de Luxemburgo, Italia y Japón. Ayer no hubo novedades en ese sentido.
Si bien no manejan esos tiempos, en Economía creen que los trámites se llevarán lo que resta de febrero. Apenas junten las cuatro aprobaciones, Boudou, el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, y su subsecretario, Adrián Cosentino, emprenderán un viaje de no más de 10 días dedicados al road show para convencer a los tenedores de deuda en default de que acepten la nueva propuesta. Y de inmediato abrirán el canje por hasta tres semanas.
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