Por DOLORES AYERRA - Tras la salida de Martín Redrado como titular del Banco Central (BCRA), como resultado del conflicto que desató el polémico decreto que establece la utilización de reservas para blindar la deuda de 2010 (aún en debate en la Justicia y el Congreso), la percepción que en el mercado internacional tienen sobre la Argentina, empeoró. El pesimismo no viene por el lado de lo que en sí dispara la figura de Redrado, si no por la evidencia de que hay variables en el país que no estaban “tan sólidas” como anunciaban desde el ápice oficial.
En esta línea, los pronósticos externos para el tipo de cambio local se han modificado. Mientras que previo a la crisis con la entidad monetaria, en los grandes bancos estadounidenses preveían un peso entre un rango de $ 3,90 y $ 4,10 para fin de año, hoy las estimaciones proyectadas para el precio del dólar en el país para ese plazo subieron entre un 5% y 7%, según el caso. “Antes de la decisión del Gobierno argentino de apartar a Martín Redrado, las previsiones cambiarias para fines de 2010 situaban al dólar en $ 3,90. Hoy, después de su salida, lo vemos entre $ 4,10 y $ 4,20 para esa fecha. La revisión obedece en gran parte a una necesidad de la gestión de Cristina Fernández que apunta a una depreciación de la moneda para un incremento de la recaudación”, explicó Alberto Bernal, jefe de Research de Bulltick Capital Markets.
Ayer se conoció también que HSBC decidió ajustar sus perspectivas. El banco extranjero, dentro de una revisión para algunas monedas latinoamericanas, subió su pronóstico para el tipo de cambio local desde $ 4,10 hasta $ 4,30 para diciembre. “Lo de Argentina es un caso complicado porque luego de meses de tranquilidad, el contexto cambió a raíz de la crisis del Central. Sobre todo, la visión del inversor externo que percibe que al Gobierno le es beneficioso de por sí una devaluación por el lado comercial” señaló desde Nueva York, Enrique Álvarez, de IDEAglobal.
Entidades financieras como Barclays, no obstante, ya tenían una visión más pesimista para la moneda local, incluso previo al Redrado-gate. A fines de 2009, desde el banco preveían un precio de $ 4,40 para el dólar a un año y de $ 4 a seis meses y $ 3,90 a tres meses. Estas estimaciones todavía no se han revisado, pero el resto del mercado ya las alcanzó.
Los números no sorprenden. En rigor, durante el fin de semana se conoció que el nuevo BCRA, ahora bajo el ala de Mercedes Marcó del Pont, decidió transferir las utilidades del balance de 2009, proyectadas en $ 24.700 millones, al Tesoro. Las ganancias, que equivalen al flujo de dinero del tan discutido Fondo del Bicentenario (u$s 6.500 millones), provienen en gran parte de la depreciación que sufrió el peso el año pasado, en torno al 10%. “Nuestra sensación es que la situación fiscal está muy deteriorada y que el Gobierno para financiarse este año apuntará al sistema doméstico. De hecho, los $ 25.000 millones que surgen como ganancia de la devaluación serán la fuente principal de financiamiento. Como las proyecciones en materia fiscal son flojas, no será extraño entonces que el Gobierno necesite devaluar más para recaudar más”, señaló un analista de una entidad extranjera que prefirió anonimato.
Así y todo, en Nueva York ven que la idea de una devaluación más pronunciada tomará fuerza a partir del segundo semestre.
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