Mercedes Marcó del Pont recibió ayer a un grupo de economistas que sugirieron correcciones a la política económica del Gobierno, aunque hubo coincidencia en que la situación dista de ser dramática. Se habló de la necesidad de moderar el gasto y alinearlo con el incremento de los ingresos, de mantener un tipo de cambio competitivo y de las fórmulas para incrementar el crédito al sector productivo. Pero a la hora de hablar de la inflación los invitados prefirieron centrarse en el INDEC, sugiriendo la necesidad de dotarlo de mayor credibilidad como una manera de anclar las expectativas inflacionarias.
Desde el BCRA aclararon que fue la «primera ronda de intercambio», pero que se citará a otros profesionales. Al segundo piso de Reconquista 266 concurrieron Miguel Bein, Hernán del Villar (estudio Alpha), Aldo Ferrer, Ernesto Gaba (economista jefe del Banco Francés) y Héctor Valle, ex socio de Marcó del Pont en la consultora FIDE. Junto a la titular del Central estuvieron el vicepresidente de la institución, Miguel Pesce, y la jefa de Gabinete, Cecilia Todesca.
Marcó del Pont tuvo un arranque con fuerte actividad como nueva presidenta del Banco Central y no son pocos los que remarcan que opacó al ministro de Economía, Amado Boudou. Además de la reunión de ayer, ya tuvo encuentros con los principales representantes de las cámaras bancarias y con empresarios de compañías alimentarias. Continuará con textiles y metalúrgicos. En todos los casos, la idea es explorar cómo incrementar el crédito para la producción. Y hoy al mediodía estará en Olivos junto a Cristina de Kirchner participando del almuerzo que el Gobierno organizó con empresarios.
La presidenta del BCRA comenzó el encuentro comentando que por primera vez en su gestión la entidad salió a vender reservas para evitar la presión sobre el dólar. «Los que decían que el Gobierno había ordenado que se perdieran reservas se equivocaron y perdieron plata», aseguró en referencia a la suba inicial y posterior retroceso del dólar mayorista, luego de tocar el nivel de $ 3,88.
Eso dio lugar a que se discuta acerca del tipo de cambio. Pero si bien nadie tiró una cifra concreta, hubo coincidencia en la necesidad de mantener un dólar competitivo. La charla se dividió en dos: por un lado la evaluación sobre la situación macroeconómica, y luego los mecanismos para que los bancos vuelquen sus excedentes de liquidez a la producción.
«Si hay entidades, en especial públicas, que sacaron líneas a tasa fija y consiguieron colocar la totalidad a empresas significa que no es que falte demanda de préstamos», agregó la presidenta del BCRA en referencia a la poca voluntad de la banca por salir a financiar al sector productivo con líneas de largo plazo y a tasa fija.
También surgió la discusión en torno al Fondo del Bicentenario y qué hacer en caso de que no se apruebe. Claro que allí la titular del BCRA prefirió no hablar demasiado, a la espera de lo que resuelva la Justicia y posteriormente el Congreso. «El Gobierno tiene capacidad de pago de la deuda, con o sin Fondo del Bicentenario, y tiene que salir a demostrarlo para que no queden dudas en los mercados», aseguró Valle. Quienes más apoyaron la iniciativa de utilizar las reservas para pagar deuda en dólares fueron el propio Aldo Ferrer y Valle, pero los restantes economistas invitados se mostraron menos entusiasmados.
La presidenta del BCRA también se preocupó por remarcar que la Argentina «no presenta riesgo de incumplimiento en sus obligaciones externas en ningún escenario». De esta manera, procuró «abrir el paraguas» ante la posibilidad de que finalmente el Congreso declare inválido el DNU que creó el Fondo del Bicentenario. |