Por: Pablo Wende - Cristina de Kirchner se ocupó ayer de intensificar la presión para que los bancos aumenten sus créditos a la producción. Durante el almuerzo en Olivos con empresarios señaló que «nos gustaría que presten un poquito más. En el ranking de préstamos la banca pública sigue ocupando un rol preponderante».
En esa línea, destacó los números del Banco Nación y se ocupó de resaltar que en 2009 los bancos tuvieron una ganancia mucho más alta que en 2008 ($ 8.000 millones, casi 70% más), pero aclaró: «No nos molesta que ganen», pero enseguida reclamó más financiamiento. La utilidad de los bancos el año pasado no pasó por el aumento del crédito (ya que subió un escaso 10%), sino por la revalorización de títulos públicos y un cobro mayor de comisiones.
Entre los banqueros que escuchaban a la Presidente de Olivos se encontraban Jorge Brito (Banco Macro y titular de Adeba), Eduardo Escasany (Grupo Financiero Galicia), Eduardo Elsztain (Banco Hipotecario e IRSA) y Carlos Heller (en su doble condición de presidente de Banco Credicoop y diputado nacional).
La Presidente respaldó así el trabajo que viene desarrollando la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, que ayer participó de la reunión. La funcionaria mantuvo una reunión hace dos semanas con los principales representantes de las cámaras bancarias, con quienes discutió mecanismos para incrementar el financiamiento al sector productivo. Luego, con representantes de compañías alimenticias agrupados en COPAL analizó qué restricciones tienen para acceder a créditos en pesos y de largo plazo. Desde el BCRA ya dejaron saber que esta rueda de consultas continuará en las próximas semanas.
Aunque en estricto «off the record», los banqueros están preocupados por las medidas que podría tomar el Central para incentivar el crédito al sector privado y dirigirlo específicamente a la producción.
Desde la autoridad monetaria aseguran que aún se encuentran en un proceso de consultas y evaluación. Pero aclaran que habrá medidas para incentivar el financiamiento a empresas. La interpretación del Gobierno es que las «presiones de precios» (no hablan de inflación) se debe a falta de competencia en la industria y a algunos «cuellos de botella» en la cadena productiva. La fórmula, por lo tanto, pasaría por incentivar una mayor oferta de bienes. Claro que para ello resultaría necesario que el financiamiento resulte más blando.
La estrategia que analiza la nueva conducción del Central pasa por el sistema de «palo y zanahoria», es decir beneficios normativos para los bancos que presten a largo plazo, pero castigo para aquellos que no aumenten su stock.
«Es cierto que estamos captando plazos fijos a tasas inferiores al 9% y que el costo de fondeo nuestro se derrumbó. Pero ningún banco va a estar dispuesto a prestar a tasas de un dígito y a largo plazo en pesos cuando la inflación es del 20%», señaló el gerente general de un banco extranjero.
En otra institución aclararon que el problema es sobre todo la falta de demanda por parte de las empresas. |