Por NATALIA DONATO - El almuerzo convocado por la presidenta Cristina Fernández el miércoles en la quinta de Olivos dejó a los empresarios insatisfechos y con muchas ganas de hablar. El intercambio que pudieron tener con la mandataria y los ministros durante la cena de diciembre no se repitió esta vez y ello provocó que la convocatoria se pareciera más a un acto de campaña que a una intención de diálogo con principales hombres de negocios del país.
Si bien es cierto que algunos tuvieron la oportunidad de expresarse y, aun así, evitaron el micrófono, el discurso de la jefa de Estado se llevó la mayor parte del tiempo y cuando llegó el turno de las intervenciones, sólo hablaron unos pocos y para hacer mención a los problemas particulares de sus empresas. Ninguno se atrevió –ni hubo muchos momentos para hacerlo– a mencionar los verdaderos problemas que preocupan al empresariado: la inflación y los reclamos salariales que se desencadenarán entre marzo y abril.
El malestar de los directivos de cámaras y las principales compañías del país no sólo radicó en la falta de ida y vuelta con el Gobierno sino en que la Presidenta dio varias definiciones que políticas en contradicción con sus opiniones. Además de sugerirles que aumenten los salarios porque es “fundamental mantener el poder adquisitivo” de los trabajadores, de aseverar que subir los sueldos no es inflacionario y que los incrementos de las cuotas de las ART son poco significativas para empresas de entre 50 y 100 empleados, Cristina dio muestras de que el Gobierno tiene casi descartada la idea de avanzar en un Banco de Desarrollo al estilo del BNDES de Brasil.
En respuesta a una consulta del titular de Adimra, Juan Carlos Lascurain, quien le preguntó concretamente por el banco, la Presidenta le contestó que todavía se sigue estudiando, pero que es “muy complicado llevarlo a la práctica”. El proyecto oficial era recrear el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) para que pueda ofrecer más préstamos productivos, con la ayuda de la ANSéS, pero el escenario actual de tasas y las dificultades de caja que afronta el fisco hacen casi imposible avanzar en ese sentido.
“Fue más un acto político para mostrar que tenían a todos los empresarios ahí que un real intercambio”, destacó un directivo de una importante empresa, desanimado por lo que resultó el almuerzo.
Mujeres unidas
El titular de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Carlos de la Vega, se manifestó optimista ante la posibilidad, manifestada por la Presidenta, de poder concretar encuentros entre el Gobierno y los diferentes sectores empresarios tendientes a resolver los problemas de cada uno. Y algunos no esperaron ni 48 horas para exigir una reunión. Fuentes del Ministerio de Industria afirmaron que hay encuentros previstos para la semana próxima con empresarios del software, alimentos y neumáticos, con quienes analizará sus necesidades y las posibilidades de inversión.
La ministra Débora Giorgi buscó marcar terreno frente a la titular del Banco Central (BCRA), Mercedes Marcó del Pont, quien ni bien desembarcó en la entidad, anticipó que organizaría reuniones con empresarios para hablar de financiamiento y recibió a la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (Copal).
La titular de la cartera industrial se mostró algo molesta por esta injerencia de la ex presidenta del Banco Nación, pero la invitó para los encuentros de la semana próxima. También podría participar el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, el nuevo encargado de “aconsejar” a las empresas que inviertan. |