Por Rodolfo Barros - La alta inflación y su consecuente suba de costos erosiona la competitividad de las exportaciones argentinas y le dan la razón a los industriales que le piden al Gobierno que mantenga su política de “dejar deslizar el valor del dólar” que en el último mes subió 1,08 por ciento. Datos oficiales y de consultoras privadas coinciden en que, desde fines del año pasado, el peso se revalúa respecto de las monedas de los principales destinos de las ventas locales, cuando se incluye la cuenta de la inflación. Adicionalmente, los industriales ven con preocupación los inicios de paritarias. Los trabajadores pedirán subas de salarios que se acerquen a la expectativa de inflación alta. El viernes, el Banco Central dio a conocer el índice de Tipo de Cambio Multilateral (ITCM) de enero, que compara al peso en relación con las monedas de los principales países con los que se mantienen relaciones comerciales. El informe admite que en enero, el ITCM volvió a apreciarse por tercer mes consecutivo. Deflectado por la inflación oficial, el ITCM del Banco Central arrojó un resultado negativo de 1,8 por ciento. Pero si se le aplican valores reales de la inflación, como lo hace la consultora Delphos, la competividad cayó 3,6 % en el primer mes del año, respecto a diciembre y continúa alejándose de los valores promedio de la era kirchnerista. Lo mismo opinan en la consultora Econviews, liderada por Miguel Kiguel. “El significativo repunte que tuvo la inflación doméstica puso más presión sobre el tipo de cambio real, que trata de aproximar el precio de nuestros productos respecto al poder de compra del resto del mundo, por lo que el ajuste inevitable para mantener la competitividad precio, si no se reduce la suba de precios internos, es depreciar el tipo de cambio”, advirtió en su último informe. Econviews estima que para fines de 2010, el tipo de cambio real multilateral se mantendría prácticamente constante con los niveles de enero, “lo que infiere que cualquier repunte de la inflación por encima del 20% que estimamos para el año, pondría presión para que el tipo de cambio supere $ 4.30 para entonces y exceda una depreciación anual de 13%”, aseguró el informe. Por su parte, Delphos recordó que el ITCM se ubica 14,9 % por encima del mínimo de noviembre 2008 y se asemeja a los valores registrados en agosto de ese mismo año, antes del estallido de la crisis internacional, cuando en pleno conflicto del Gobierno con el sector agropecuario, el Banco Central decidió apreciar la moneda local intentando influir sobre las ascendentes expectativas devaluatorias. Para Delphos, debido a la apreciación del dólar contra el euro y el real y a la aceleración de la inflación doméstica, la competitividad precio de Argentina cayó respecto a diciembre 5,1 por ciento contra los países de la zona euro; 3,3 contra Brasil; 2,5 contra China; y 2,2 contra Estados Unidos, los principales destinos de las exportaciones argentinas. La devalución de un poco más de 1% de febrero habría mejorado la situación para los exportadores, pero la alta inflación, estimada entre 1,5% y 1,7% habría licuado la ventaja.
Por la desconfianza, volvió la fuga Luego de casi cuatro meses sin fuga de capitales, el conflicto del Fondo del Bicentenario y la consecuente demora del canje de deuda desencadenaron desde fines de enero una mayor demanda de dólares por parte del sector privado. Además, la presión de la presidenta del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, para bajar las tasas de interés de los instrumentos en pesos, en un marco de mayor devaluación esperada del tipo de cambio alentó la demanda de billetes verdes. Así, la salida de capitales privados en enero habría sido de US$ 300 millones y en el mes que concluye hoy habría más que triplicado ese monto, alcanzando unos US$ 1.000 millones, según estimaciones de Prefinex. La fuga también respondería a un cambio en el contexto internacional. Las dificultades financieras de los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia, España) y la economía aún débil de los EE.UU. pusieron nuevamente en duda la robustez de la recuperación internacional. Según el último informe de Econométrica, sigue en baja la compra de dólares del BCRA, lo que indica que se estuvo acelerando la fuga de capitales en las últimas semanas. Pero el abultado saldo comercial asegura un flujo de dólares a la economía de unos US$ 1.200 millones mensuales, con lo cual semanalmente ingresan unos US$ 300 millones. Sin salida ni entrada de capitales, el BCRA debería comprar ese saldo para mantener el tipo de cambio. Pero desde mediados de enero, el BCRA empezó a disminuir la compra de dólares. |