Es que todo se había conjugado de tal forma que hacía suponer que lo peor había pasado y que se podía retomar “el camino del éxito”.
Ya se hablaba de los primeros brotes verdes a nivel global y de la recuperación de grandes corporaciones internacionales, con el favorable impacto a nivel local.
En el mercado interno, se vivía una situación política más clara. Y el anuncio del canje de deuda, para amigar al país con los mercados de créditos internacionales, vino a ser la frutilla del postre. Todas eran buenas noticias.
Este virtual estado de gracia tuvo su apogeo hacia el último bimestre de 2009. La Argentina festejaba el hecho de haberse “curado” de una larga enfermedad: la fuga de capitales, que la tuviera a maltraer durante más de dos años.
El veranito financiero entusiasmaba a todo el mundo… El problema es que duró poco. Muy poco.
A partir de enero todo cambió. La fiesta llegó a su fin y ahora figuran sólo dos palabras en la mente de inversores: “Prudencia y liquidez”. Y ese parece ser el lema que siguen y tratan de respetar.
Fin de fiesta
En el orden internacional, la primera luz roja se encendió en Grecia, un país que sufre una enorme crisis fiscal que compromete no sólo a su propia estabilidad sino al resto de los países del viejo continente.
“Quizás, el euro no sobreviva al derrumbe de Grecia”, llegó a afirmar el magnate húngaro George Soros.
En este contexto, los intentos de estabilización por parte de otros gobiernos (como Alemania y Francia) parecen no resultar suficientes y ponen en vilo a inversores y analistas de todo el planeta.
La escalada de la crisis es de tal magnitud que ya son muchos los que pronostican que los problemas se extenderán a otros países. Se menciona a España, Portugal o Irlanda como aquellos que están primeros en una lista que amenaza con extenderse incluso a naciones tan potentes como Gran Bretaña.
Pero la cuestión no afecta sólo a los Estados. Buena parte de las deudas contraídas por estos países está en manos de bancos alemanes, franceses, suizos o austríacos, lo cual profundiza la gravedad de la situación.
Europa está muy debilitada y, a diferencia de la crisis de 2008, esta vez están en peligro tanto los sistemas financieros como los propios Estados, resaltan los analistas.
En un acto reflejo, los inversores se hicieron eco de la situación y rápidamente comenzaron a revertir sus tenencias accionarias, tanto en Europa como en los Estados Unidos, afectando seriamente las cotizaciones.
Es así como los mercados registraron fuertes bajas en apenas dos meses, la bolsa de España se derrumbó casi un 20%, la alemana un 12% e incluso la brasileña retrocedió casi un 9 por ciento.
Frente a este contexto incierto, el dólar se fortalece día a día como refugio y se desarman posiciones en materias primas. Tal es así que la soja perdió nada menos que el 16,6%, según el Instituto Argentino del Mercado de Capitales (IAMC).
¿Qué pasa con el dinero?
Ante esta salida de los mercados de riesgo, la pregunta es ¿hacia dónde van los fondos? Y la respuesta que ofrecen los analistas del mercado habla de inversores que:
- Buscan liquidez constante y sonante.
- Vuelven a los Bonos del Tesoro de Estados Unidos.
- Apuestan al oro, bajo cualquiera de sus formas (físico, acciones de empresas o índices representativos).
En el caso particular de los T-Bonds, la mayor demanda se ve reflejada en las tasas de interés, que decrecieron en forma sustancial en el período, tal como puede apreciarse en el cuadro.
Cuando aumenta la demanda, el precio sube y su contrapartida es una baja de la tasa de interés (a mayor demanda menor es el rendimiento que ofrecen).
El mercado local se hizo eco del temor
En el mercado local esta situación se vio reflejada en la evolución de variables clave:
- Los depósitos a plazo fijo crecieron en enero apenas un 2% y en febrero prácticamente quedaron estancados.
- En los dos últimos meses se reavivó la fuga de capitales, que prácticamente se había frenado a partir de octubre. Desde la consultora Econométrica consideran que se acercó a los u$s1.000 millones en febrero, por lo que resultó apenas menor que el saldo comercial.
- Las cuatro acciones más representativas del Merval, que en conjunto justifican las dos terceras partes del volumen operado, cayeron casi 4%, lideradas por el Grupo Financiero Galicia, que perdió el 14% en igual período, Petrobras 9% y Pampa cerca del 8 por ciento.
- Los títulos públicos más demandados, que aglutinan la mitad de lo negociado, perdieron el 10%, con caídas muy significativas, como es el caso del Discount en pesos, que se derrumbó un 23 por ciento.
Analistas consultados por iProfesional.com, dieron cuenta en forma casi unánime respecto a la sugerencia a inversores de mantenerse “líquidos” y esperar el devenir de los acontecimientos, para luego tomar posiciones.
En este sentido Juan Southall, de De Bary Casa de Bolsa, sostuvo que “lo ideal es priorizar la liquidez por lo menos en marzo y volver a analizar la situación en abril”.
En el orden local, afirmó Southall, “lo aconsejable es mantener posiciones en papeles sin riesgo argentino, como Tenaris –pese a un balance decepcionante– o Petrobras. Otra alternativa, esta vez ligada a los precios, podría ser Cresud, por su presencia en el sector agropecuario”.
Alejandro Vinitzki, analista de mercados de Maxinver, consideró que “ante el grado de incertidumbre que se vive en el plano local, sumado a la falta de certezas que se ven en los mercados internacionales, nosotros recomendamos estar líquidos y no invertidos”.
El hombre de Maxinver agregó que “esto no significa que hayan cambiado las condiciones económicas de la Argentina de un mes a otro, sino que se modificó la percepción que los inversores tienen sobre la situación actual”.
“Para quienes no han realizado inversiones hasta el momento, sugerimos esperar unas semanas, o el tiempo que sea necesario, para tener así un panorama más claro”, enfatizó Vinitzki.
En tanto, Martina Gallardo, Jefa de Research de Arpenta, consideró -al igual que sus colegas- que “para los que todavía no se volcaron al mercado estamos recomendando esperar un tiempo, hasta que el contexto se presente como más claro”.
Para quienes quieran tomar riesgos
Si bien el inicio de marzo parece ser más auspicioso respecto a lo ocurrido en los dos primeros meses del año, en particular a partir del anuncio de la constitución de un nuevo fondo para garantizar el pago de la deuda, los analistas siguen mostrándose extremadamente cautelosos.
En general tratan de poner en la balanza los efectos positivos y negativos de la medida.
En el activo contabilizan que ya está asegurado el 2010, pero el pasivo está totalmente abierto y depende de cuestiones que exceden largamente a los mercados.
Las rispideces entre el Gobierno y la oposición están en un delicado punto crítico, que podría agravarse con el correr de las semanas y eso es tomado en cuenta. En el fondo, a los mercados no les gusta la incertidumbre.
Fue precisamente esa incertidumbre la que se apoderó de los inversores y puso fin al veranito financiero que supo traer algarabía.
Aun así, iProfesional.com consultó a analistas de la city porteña para saber que opciones sugerían para quienes, en las actuales circunstancias, quisiesen destinar una parte de sus tenencias a inversiones de mayor riesgo.
“Para cubrirse de la suba de precios se puede mencionar el bono AE14 que paga la tasa Badlar más CER (15%), por lo que llegaríamos a 25% que coincide con las proyecciones de inflación. Además hay algunas oportunidades puntuales que se pueden aprovechar y que tienen que ver con las emisiones que, con cierta periodicidad, viene realizando la Ciudad de Buenos Aires”, recomendaron desde Arpenta.
La analista de la entidad expresó a iProfesional.com que “estas operaciones son para inversores que no quieren estar dentro del mercado porque tienen plazos cortos, de 45, 90, 180 días y hasta un año en algunos casos. No cotizan y son a finish, por lo que pueden resultar propicias en un contexto inflacionario”.
En cuanto a las acciones, Rodrigo Conde, estratega de Inversión de InvertirOnline.com, consideró que entre los papeles recomendables, se pueden mencionar los vinculados con el sector de consumo (Molinos, Ledesma) o bien buscar aquellos que sirvan como protección ante una devaluación, como Tenaris o Petrobras.
Jackie Maubré, Head of Asset Management de Cohen, también coincidió en el diagnóstico: “En un contexto de alta volatilidad como el que estamos viendo, recomendamos a los inversores mantenerse en cash. Sin embargo, para aquellos que quieran tomar riesgos, en un escenario de alta inflación, los bonos de corto plazo ajustados por CER pueden ser una buena opción”.
La experta consideró finalmente que, “de todas maneras, las acciones son una protección para la suba de precios, si se tiene en cuenta que las empresas trasladan las mismas y, por lo tanto, mantienen su capacidad de compra. En ese sentido, recomendamos Siderar, Tenaris y Aluar”.
Hugo Scopetani, director de Sudamericana de Finanzas, Soc. de Bolsa, compartió el concepto que prima en estos momentos respecto a mantenerse en posiciones líquidas ante las turbulencias actuales y expectativas futuras.
En el orden local, “elegiría el Boden 2014 (RS14), pues nos encontramos ante un título que estaría rindiendo anualmente a los precios actuales de 18.5% CER”, expresó Scopetani.
Salir del euro y volver al dólar
Gabriel Holand, Director de HR Global, consideró que “en un contexto internacional con un elevadísimo riesgo como el actual, lo mejor que se puede hacer es tener prudencia. Y en términos financieros, tener prudencia equivale a refugiarse en activos de bajo o nulo riesgo”.
“Si hoy tuviera que armar mi portafolio, mantendría el 70% líquido en dólares y con el resto, compraría mitad en bonos del tesoro americano -a 10 y 30 años- y la otra mitad la convertiría en oro, invirtiendo en el GLD, que es el fondo que replica las cotizaciones del metal”, le confió Holand a iProfesional.com.
“Pero también vendería la posición en euros, pues existe una fuerte apuesta en su contra por parte de los hedge funds. Además, evitaría estar en acciones americanas y europeas”, agregó el CEO de HR Global.
En tanto, Scopetani afirmó que “sin ninguna duda optaría por posicionarme en billete verde ante la posibilidad altamente cierta que el mismo continúe apreciándose frente a otras monedas, especialmente frente al euro”.
Cabe recordar que ayer, la moneda europea cayó a su valor más bajo frente a la divisa estadounidense en casi diez meses.
“En el mercado norteamericano observamos mucha volatilidad, por lo que un inversor debería tener mucho estómago para volcarse a invertir en él”, concluyó el analista de Maxinver.
En cuanto a inversiones globales, Southall dijo que "saldría del euro y buscaría refugio en el oro o en algún bono americano”.