Por LEANDRO GABIN - A pesar la guerra por las reservas desatada a partir del 1 de marzo, cuando Cristina Fernández de Kirchner lanzó un nuevo DNU para pagar la deuda con recursos del BCRA, la fuga de capitales se desaceleró. En las primeras dos semanas de marzo, se calcula que la salida superó levemente los u$s 200 millones. Esto es principalmente por la huida en la primera semana de este mes, cuando según la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) se liquidaron casi u$s 300 millones pero el Central compró casi u$s 60 millones esa semana. El dato positivo es que la semana pasada, el saldo liquidado por los exportadores fue prácticamente igual que las compras realizadas por la autoridad monetaria, en torno a u$s 350 millones.
Así, la mayor liquidación de dólares comerciales y la menor dolarización de los inversores en lo que va de este mes, permitió que el Central comenzara a revertir la tendencia. De hecho, la suba de los bonos (a pesar de los ruidos políticos) también juega a favor de una menor huida de fondos. El grueso de los dólares comerciales comienzan a aparecer en la plaza a partir de fines de este mes, abril, mayo y junio. Con lo cual, la sobreoferta de dólares del sector externo juega un rol central.
Si se mantiene la tendencia de las primeras dos semanas de este mes, la fuga de capitales podría ser marginal o incluso cero en marzo. Dada la coyuntura argentina, no será mal negocio.
El 2010, después de un tenue respiro en octubre y noviembre del año pasado, arrancó con incertidumbres. En enero hubo una fuga marginal de casi u$s 100 millones, mientras que en febrero se produjo un salto que dejó como saldo una huida de u$s 1.300 millones. Esto, claramente negativo, igualmente está aún lejos de los períodos de mayor crisis como el año pasado cuando se llegaron a ir más de u$s 2.500 millones en tan solo un mes.
La ayuda menos pensada
Un escenario de corto plazo de relativa estabilidad le permitiría al Banco Central recomponer las reservas internacionales, que al viernes pasado cerraron en u$s 47.895 millones.
Esta idea se sustenta en los cálculos de los dólares que ingresarán por la vía comercial, que se estiman solo en marzo unos u$s 5.000 millones (saldo comercial de u$s 1.300 millones aproximadamente). Es más, Marcó del Pont, en uno de sus argumentos para defender el uso de reservas para pagar deuda, señaló que esperan recuperar los dólares girados al Tesoro en el transcurso del año por el abundante ingreso de dólares comerciales. En algún punto la coyuntura es extremadamente benévola con el Gobierno y el propio Banco Central. En otras circunstancias y con los mismos ruidos políticos, la fuga de dólares se hubiera incrementado. Las posiciones en bonos, que aún se mantienen apostando a un éxito en el canje de deuda, permite que el traslado de esas inversiones a moneda extranjera sea menor que en el pasado.
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