Hace más de un mes que el dólar está anclado en $ 3,88. En concreto, desde el 15 de febrero pasado el tipo de cambio no registra variaciones. La estabilidad responde a una sola razón: las expectativas del mercado en torno al caudal de divisas que se estima liquidará el sector exportador.
La perspectiva es que ingresen más de u$s 10.000 millones hasta junio provenientes de las compañías exportadoras. Con estas proyecciones, la demanda está planchada.
“Nadie quiere mover muchas fichas porque ningún jugador está dispuesto a pagar más caro. Las divisas que liquide el agro presionarían a la baja al tipo de cambio”, explicaba un operador de un banco extranjero líder.
Sin embargo, también se estima que el Banco Central (BCRA) comprará casi todos los dólares comerciales. De hecho, es lo que viene ejerciendo desde febrero en el mercado cambiario. En las mesas consigan que la exportación liquida a razón de entre u$s 50 y u$s 70 millones diarios, y que aún no empezó la presión fuerte (cuyo inicio se proyecta para fines de marzo). La entidad monetaria está comprando entre u$s 20 y u$s 40 millones diarios, defendiendo un piso de la divisa estadounidense en torno a los $ 3,86 en el circuito mayorista.
Ayer, el organismo oficial compró cerca de u$s 40 millones en el segmento de los grandes jugadores, donde operan bancos y empresas, y dejó al dólar estable en los $ 3,862 para la compra y $ 3,863 para la venta. Las pantallas de entidades financieras y casas de cambio del microcentro porteño volvieron a mostrar al billete en niveles de $ 3,84 para la compra y $ 3,88 para la venta. En la rueda de ayer, también influyó un desarme de posiciones por parte de inversores que se están volcando a los títulos públicos locales, impulsados por una cercanía del canje de deuda.
En las mesas financieras reconocen que más allá de lo que suceda con la oferta y la demanda, el tipo de cambio está “absolutamente controlado por el Central”. En esta línea, Carlos Risso, CEO de Zonabancos, apuntó en un informe que “hoy–por ayer– el mercado cambiario mostró el mismo traje a medida que propone el BCRA. Un dólar calmo, sin mayores casi ninguna fluctuaciones, que cuando se decide a bajar por obra de la invasión de dólares por parte de los exportadores y dentro de un contexto de demanda que se satisface con poco, encuentra en el BCRA el soporte que lo contiene, lo duerme y lo lleva a una larga siesta de horas en donde por ejemplo hoy no superó los $ 3,8630 en la suba y no quebró el $ 3,8620 en la baja”.
Entre tanto, en el mercado marginal, el dólar paralelo o blue –como se lo denomina en la jerga– quedó hoy en $ 3,92, mientras el “contado con liquidación”, vehículo para la fuga de capitales, se vendió a $ 3,91. Ambas cotizaciones son parámetros del humor del mercado. “Hace casi un mes que tanto en el mercado negro como el contado con liqui permanecen en torno a los valores actuales, lo que implica que el ánimo del mercado es tranquilo”, opinaron desde una entidad financiera de primera línea. Bajo este contexto de dólar estable y tasas a la baja, a los inversores no le queda mucha alternativa que esperar.
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