Por LEANDRO GABIN - Nadie se quiere quedar afuera de lo que será un gran negocio para el mercado financiero. El canje de deuda de la Argentina, ahora con la confirmación de que está en su etapa final, volvió a disparar una ola de compras en los títulos públicos. Ayer treparon hasta 3,6% con un volumen de $ 1.024 millones en el MAE, en una plaza virtualmente jugada a que la operación será exitosa y le quitará al país el estatus de defaulteador. Como viene sucediendo en los últimos meses, el cupón atado al PBI en pesos sigue siendo la estrella. Ayer subió otro 2%, con lo que ya gana 20% en el mes y supera el 30% en lo que va del año. En la Bolsa, hubo subas de hasta 7,5%.
Para entender los movimientos del mercado, que hicieron oídos sordos a todo el ruido político que comenzó con el despido a Martín Redrado al frente del BCRA, hay que tener en cuenta algunas cosas. Los grandes bancos de Wall Street están “comprados” en deuda argentina. Barclays Capital, JPMorgan y Credit Suisse, entre otros, tienen catalogados a los bonos locales “por encima del promedio del mercado” en las carteras de inversión (overweight, en la jerga). Estos institucionales manejan miles de millones en títulos argentinos, y los precios no se mueven si ellos no lo desean. La otra pata del mercado son los fondos de inversión, que –cuentan en Nueva York– no aumentaron su exposición en bonos locales pero mantuvieron su cartera a pesar del clima político local. Éstos llegaron a tener más de u$s 4.000 millones en deuda argentina.
Sostenidos por estos dos grupos, después, aparecen los fondos especulativos que se suben a la cresta de la ola y ceban el mercado. “El apoyo del mercado no iba a desaparecer, después de todo el conflicto fue por garantizar los pagos de la deuda. Hay muchos inversores extranjeros involucrados en este operación que manejan dinero especulativo, y éstos apostaron fuertemente al canje. La mayor parte de los fondos que invierten en América Latina sostuvieron los bonos en cartera”, comentó Enrique Álvarez, de IDEAglobal desde Nueva York.
En la plaza local, desde uno de los bancos más activos en renta fija argentina, señalaron que en los últimos días se vieron mayores compras de inversores locales. Más precisamente, los bancos salieron a acumular títulos, mientras que algunos extranjeros deshacían algunas posiciones. “Están comprando principalmente Discount. El flujo está estable, no hay muchos vendedores y los que acumulan ahora son los locales”, afirman.
El apoyo tácito del mercado al plan oficial puede deparar que la suba de los títulos públicos se extienda unas cuantas semanas más. Se mantendrá el optimismo de caras a lo que viene (presentación de la oferta y roadshow en las plazas internacionales). La pregunta que queda flotando es cuándo empezaron a tomar ganancias. Esto dependerá del tipo de inversor: los que se subieron más tarde a la ola, tratarán de sacarle el jugo hasta último momento. Mantendrán sus posiciones especulando a que el país salga a emitir nueva deuda luego del canje. Pero también es cierto que si Argentina regulariza a los holdouts, dejará de ser un país de frontera para varios fondos de inversión. “Los bonos estarán más activos en los índices y se incrementará el apetito. Después del canje y si se encamina con el Club de París, Argentina no debería tener problemas para financiarse al 10%”, creen en las mesas de los bancos.
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