El Banco Central no intervino el viernes en el mercado cambiario, lo que generó una caída del 17% en el volumen negociado, que llegó a los u$s 412 millones sumando el MAE y el MEC. Sin la participación de la autoridad monetaria, el dólar quedó totalmente «planchado» en las pizarras a $ 3,84 para la compra y $ 3,88 para la venta. En el mercado mayorista también finalizó sin variaciones, a $ 3,863. Se espera que en las próximas semanas se acentúe el ingreso de divisas por la liquidación de la cosecha gruesa (en especial después de Semana Santa), lo que obligaría al BCRA a comprar mayor cantidad de dólares para evitar una caída en el tipo de cambio. Un verdadero «veranito cambiario» que el Gobierno aprovechará para contar con un colchón de reservas que le permita mayor comodidad para hacer frente a los vencimientos de deuda que se acumulan en el segundo semestre.
Mientras que el dólar presenta presión bajista en el mercado local, a nivel internacional gana terreno. El viernes finalizó en su nivel más alto de las últimas semanas contra el euro, ya que la moneda europea se ubicó en u$s 1,354 y subió todavía más fuerte contra la libra esterlina, que cerró en u$s 1,502. En el mercado porteño se sigue de cerca lo que sucede con la deuda griega, porque marca el humor de los inversores con los papeles de renta fija de países en desarrollo. La noticia de que el Ministerio de Economía completó la documentación requerida por la SEC, el organismo que regula al mercado bursátil norteamericano, generó una nueva ola de compras en los últimos días. Algunos bonos como el Discount, acumulan una ganancia superior al 20% en el mes. |