Por Julián Guarino - Respire hondo y responda: ¿prefiere un billete de $ 100 ahora mismo o los mismos $ 100 dentro de un año?
Haciendo patria en la tierra de la sofisticación, seguramente usted escaparía corriendo (semánticamente hablando) de la pregunta planteada y optaría por “canjear” incluso la moneda local, y hasta reclamaría indignado –y en pleno rapto místico– alguna excentricidad a cambio del desvalorizado papel moneda criollo, digamos un billetoide de 10 euros, algún rublo ruso, algo de oro, paladio y, en la onda metales, hasta pilas eveready (energía), varios paquetes de fideos Don Vicente (commodities) y hasta un bife de chorizo (antigüedades) que, freezado y gracias a la inflación y a la escasez de carne, prometería incrementar el potencial de su cartera de inversión hasta el purgatorio mismo de los matarifes.
Volviendo a la pregunta del comienzo, y pasando por alto el (financiero) refrán de que “más vale pájaro en mano”, lo concreto es que los $ 100 de hoy valen más que los mismos $ 100 dentro de un año.
Hablamos del valor del dinero en el tiempo, un concepto clave para las finanzas. El dinero puede generar utilidades en cierto tiempo si se lo invierte a una determinada tasa de interés. Esto nos lleva a reconocer que, en dólares, euros, libras y por supuesto, en pesos argentinos, $ 100 hoy tienen mayor valor que $ 100 dentro de un año por la sencilla razón de que ese dinero puede ser invertido y, a su vez, generar más dinero. Como ejemplo, al 10% anual, $ 100 hoy serán $ 110 dentro de un año, por lo que el equivalente a $ 100 en un año serán $ 90,9 hoy.
Ahora bien, la misma cuenta es la que hace un inversor para ponerle precio a un bono, una acción, o incluso, para evaluar un proyecto de inversión. A la vez, es la medida que ayuda a saber si las empresas son baratas o caras en la Argentina e incluso si los servicios tienen que subir o bajar de tarifas.
Pero, ¿cómo determinar cuánto vale una compañía en función de las utilidades futuras de la misma, o cuánto puede valer un bono en el mercado en función de los pagos del título que se tendrán en los próximos años?
La tasa de descuento viene en auxilio. Se trata de un concepto que se utiliza para actualizar los flujos de ingresos y costos futuros de un proyecto de inversión, con el fin de expresar el valor en dinero de esos flujos en pesos de un período determinado en el presente. En castellano, todas las promesas ciertas e inciertas se condensan y se pasan por esta tasa de descuento, cuya virtud es que permite tener una idea de cuánto debería valer un activo hoy en función de sus flujos futuros de fondos. La metodología consiste en descontar al momento actual (es decir, actualizar mediante una tasa) todos los flujos de caja futuros del proyecto. A este valor se le resta la inversión inicial, de tal modo que el valor obtenido es el valor actual neto.
La tasa de descuento tiene 2 componentes: por un lado, existe un ‘factor‘ que recoge los pagos futuros que se conocen con certidumbre. Por otro, existe una prima de riesgo, que contiene la incertidumbre derivada que se maneja, estimaciones, ruido político, sacudones de timón, discursos tirabombistas, cruces verbales, y hasta la remota posibilidad de que Argentina salga campeón del mundo en el próximo mundial. Pero sobre todo “descuenta” en el precio el riesgo de ese activo.
Ahora parece que el canje de deuda de la Argentina está cerca y con la cristalización de este proceso, disminuye la aversión de los inversores a posicionarse en activos argentinos. Aquí y allá comienza a verse incremento en los precios de los títulos públicos –que el mercado anticipó hace seis meses– y con este movimiento se reduce la prima de riesgo que toman en cuenta aquellos que piensan en la Argentina para invertir.
Esa reducción en el riesgo influye sobre la tasa de descuento y, por lo tanto, sobre el valor (presente) de acciones, bonos, y cualquier proyecto de inversión (sí, los goles de Messi en el mundial, también).
De prosperar el canje de deuda, –y con la garantía que significa que la Comisión de Valores de EE.UU. (SEC, por sus siglas en inglés) autorizara el canje de deuda e incluso un amplio programa de fondeo–, la Argentina pasará a contar con la posibilidad de financiarse a tasas más competitivas, mejorando el acceso al crédito de bancos y empresas y beneficiando a aquellos que buscan menores costos para endeudarse a nivel local. A la vez, el valor de los activos pasará a ubicarse por encima de los niveles actuales, lo que impulsará los precios y dará mayor certidumbre a la inversión, hoy la puerta que aún permanece cerrada y sin llave a la vista. |