Las planillas que tiene el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sobre su escritorio le indican que la inflación en supermercados no pasa el 8% en productos alimenticios de segundas marcas, muchos casi desconocidos para la clase media. Sobre esa base, el funcionario giró la mirada hacia otros sectores: ahora, utilizará el grueso de sus cañones a controlar los precios de sectores monopólicos de la economía, que a su entender ponen presión hacia el alza sobre el resto de la producción. Moreno se pondrá en contacto personalmente con empresas fuertes del rubro siderúrgico, la construcción, la producción de plásticos, de vidrios, de cartón y de packaging en general. La primera en asistir a esa saga de encuentros fue Siderar, la empresa del grupo Techint que abastece todo el mercado local de chapa para vehículos y electrodomésticos. Ayer, sus directivos le aseguraron que realizarán todo el “esfuerzo” necesario para mantener la competitividad de la industria metalmecánica “a pesar de las fuertes oscilaciones del acero a nivel internacional”. En sectores del oficialismo quieren abrir una investigación sobre la conducta monopólica de los principales fabricantes de insumo, en especial de envases, que tienen un impacto directo sobre el precio final de los productos. En principio está la idea de forzar una mayor competencia y hasta se piensa en pedir a la Comisión de Defensa de la Competencia que obligue a desarmar grupos económicos. En el sector empresario asumen que con niveles de inflación real en torno al 3% mensual “no hay plan de Gobierno que se sostenga”, según definió el timonel de una de las mayores compañías del país y titular de una influyente cámara empresaria. Es por eso que durante las próximas tres semanas se espera el desfile por Comercio Interior de muchas otras empresas: la fabricante de vidrios VASA –es uno de los principales productores de vidrio plano del Hemisferio Sur–, Tetrapak –produce en Mendoza y Buenos Aires y vende más de 3.000 millones de envases en la Argentina, Chile y Uruguay–; las petroquímicas Dow –fabrica polietileno, que se utiliza en un sinfín de productos, desde bolsas de residuos hasta envases de detergente y lavandinas– y Solvay, fabricante de PVC, muy utilizado en la fabricación de caños para la construcción, serán algunos casos. Moreno sacará una vez más a relucir sus viejas recetas para controlar los precios, pero procurará ser más vehemente que en los últimos meses. En el sector empresario esperan que empiece de atrás hacia adelante en la cadena productiva. Un ejecutivo de diálogo frecuente con el secretario de Comercio Interior lo explicó de esta forma: “Primero acudirá a los supermercados, como Carrefour, Wal Mart y Jumbo, para determinar qué precios aumentaron. Ellos le dirán, por ejemplo, que hubo retoques de Unilever, Nestlé o Procter. Y estos a su vez dirán que son los productores de insumos básicos, a quienes finalmente se presionará”. La orden que impartirá Moreno será precisa: los fabricantes de insumos básicos podrán aplicar aumentos libres en los consumos de muy alta gama. Pero tendrán que limitar a un 15% anual las subas en productos intermedios y ofrecer una línea barata para productos de consumo masivo que apunten a los sectores de menor poder adquisitivo. Las subas en ese renglón no podrán superar de un 8% en todo 2010.
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