Por ESTEBAN RAFELE - Los rumores de recortes en la oferta que efectuará el Gobierno a los tenedores de títulos en default a fines de esta semana inquietaron a más de uno en el mercado porteño y en el exterior. Pero distintos especialistas que siguen de cerca la operación admiten que los holdouts deberán aceptar lo que proponga el Ejecutivo, aunque no cubra con sus expectativas. Aunque alertan que una mala jugada del Ministerio de Economía podría significar el fin de la ambición de conseguir financiamiento barato de aquí en más.
Abogados que asesoran a tenedores de bonos aducen que en el país las causas de holdouts están frenadas y serán más difíciles de proseguir luego de la segunda reestructuración tras el default de 2001. Por eso, indican que los pequeños bonistas deberían aceptar la operación por más que no los satisfaga.
Convencer a los pequeños inversores es importante para el Palacio de Hacienda. Ayer, el ministro de Economía, Amado Boudou, se reunió con el embajador italiano, Guido La Tella, para intentar transmitir a los bonistas de esa nacionalidad, los más combativos, que el Gobierno espera una “alta” adhesión por parte de los acreedores. Lo que no dijo pero insinuó Boudou es que los italianos podrían quedar aislados de no ingresar.
Cerca de los fondos de inversión más importantes plantearon resquemores sobre los eventuales recortes en la oferta. Si bien los bancos Barclay’s, Citi y Deutsche garantizaron un piso de u$s 10.000 millones, trascendió que una oferta menor a la propuesta por las entidades podría hacer que algún institucional decida no entrar. Lo cierto es que esos grandes inversores hicieron negocios al comprar a diez centavos por dólar papeles que ahora valen cerca de cincuenta centavos.
En todo caso, institucionales como Gramercy –con bonos por casi u$s 3.000 millones– dirían presente, pero podrían salir a vender al mejor postor los nuevos bonos y provocar fuertes bajas en las cotizaciones. Eso complicaría al país si quiere endeudarse a tasas de un dígito.
Por eso, a pesar de los distintos recortes que pueda sufrir la oferta, los economistas vaticinan niveles de aceptación de entre 75% y 80%. Quedarían fuera los fondos buitre –a los que el Gobierno busca aislar–, con tenencias por unos u$s 3.000 millones, y los bonistas italianos más duros, nucleados en la Task Force que lidera Nicola Stock y avanza con juicios ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI). En total, representan el 4% de la deuda defaulteada en 2001.
“Si la oferta es muy mala, los minoristas pueden cederle sus derechos a los fondos litigantes. Pero al pequeño inversor no le queda otra” que aceptar, indicó el economista jefe del Estudio Ferreres, Fausto Spotorno. También resaltó la importancia de que la oferta “no espante a los indecisos”. De esa forma, los fondos NML Capital, de Elliot, y EM Limited, de Kenneth Dart, que litigan contra la Argentina, quedarían aislados y sus demandas perderían peso.
Anoche, Economía alistaba detalles finales de la oferta, a la espera del aval de los organismos reguladores, con la intención de oficializarla el jueves. |