Por NATALIA DONATO - La aceleración de la inflación y la creciente puja distributiva volvieron a poner sobre la mesa de discusión el valor de la moneda. ¿Es necesario devaluar para corregir la pérdida de competitividad? ¿El tipo de cambio actual está en un punto de equilibrio? Dirigentes del campo y algunos industriales, como el titular de FIAT, Cristiano Rattazzi, reclamaron enfáticamente en las últimas horas un dólar superior a $ 4, pero fuentes oficiales aseguraron a El Cronista que “no existe atraso cambiario” y que la “actual paridad es 72% superior al promedio de la convertibilidad”.
“Una prueba de la competitividad en los sectores intensivos en mano de obra es el tipo de cambio real que toma en cuenta la evolución de los salarios locales en relación a la de los principales socios comerciales (real, euro y dólar). En todos los casos, el TCR así medido resulta superior al promedio de los últimos 15 años”, dijeron las fuentes oficiales.
Para el economista de Abeceb Mariano Lamothe, el tipo de cambio multilateral actual se ubica en 2,14, cuando en los últimos años se movió entre 2,09 y 2,39, por lo que “dada la evolución de precios y el tipo de cambio actual, la situación está bien”. “Hoy el escenario es de equilibrio, pero el agente económico ve la tendencia”, aseguró Lamothe, quien agregó que “la discusión más profunda sobre el tipo de cambio se va a dar en el segundo semestre”, cuando esté más claro cuál será el nivel de inflación del año y el incremento salarial.
La preocupación del campo y de la industria radica en que el tipo de cambio nominal está prácticamente planchado desde febrero y el alza de precios proyectada para el año oscila entre el 25% y el 30%. A su vez, la puja salarial también se está dando en torno a esas cifras, lo que hace prever que el peso tenderá a apreciarse en términos reales.
De todas formas, el dólar futuro se está negociando a $ 4,20, por lo que la expectativa de la mayoría de los analistas es que la divisa podría llegar a esa valor hacia fin de año, que implicaría una depreciación de casi 8%.
“Van a sobrar dólares, por lo que es de esperar que el tipo de cambio se mantenga estable. Pero si ello ocurre con una inflación del 30%, no hay que ser economista para darse cuenta de que está atrasado. Así como el tipo de cambio solo no corrige la competitividad, tampoco se puede usar la política cambiaria para frenar el alza de precios”, enfatizó un dirigente de la UIA. En el Gobierno consideran que la existencia de un “notable y persistente superávit de la balanza comercial y de cuenta corriente es otra prueba de que la competitividad sigue siendo muy alta”.
En los cálculos oficiales, el peso se devaluó 28% frente al dólar y hubo importantes apreciaciones nominales en los países vecinos, que completaron la recuperación de la competitividad. |