Por ESTEBAN RAFELE - Si los italianos con títulos públicos en default no modifican su intransigencia podrían empantanar el canje de deuda. Es que los u$s 4.500 millones que poseen en valores impagos se sumarían a los u$s 3.000 millones de los fondos buitre EM Limited, de Kenneth Dart, y NML Capital, de Elliott Associates, que seguirán los litigios y no ingresarán a la operación.
Esos u$s 7.500 millones, que representan el 40% de la deuda a reestructurar, podrían obstruir la salida del default que precisa la Argentina para conseguir dinero barato en los mercados internacionales. El Gobierno asegura que se contenta con un piso de aceptación del 60%, pero referentes de los mercados suben la vaya hasta el 75%. Si esto último ocurre, la Argentina habrá superado el default para el mundo de las finanzas, porque habría normalizado el 95% de la deuda defaulteada en 2001.
El Gobierno presentó el jueves la propuesta para canjear los u$s 18.300 millones que permanecen en default. Quizás a sabiendas de que los bonistas italianos se muestran muy reticentes, propuso pagar a los acreedores minoristas los intereses vencidos desde el 31 de diciembre de 2003 –unos u$s 160 millones– en efectivo.
Cambio de planes
Originariamente, el Ministerio de Economía había propuesto ante la Comisión de Valores italiana (Consob) pagar esa suma con un bono a tres años, Global 2013. Pero el pago cash apareció en la oferta luego de una reunión entre el ministro Amado Boudou y el embajador de Italia, Guido La Tella, y del viaje del secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino a Roma.
Desde Italia, Nicola Stock, referente de la Task Force Argentina, que dice representar a 180.000 bonistas, dijo que no se pronunciará sobre la oferta hasta que la Consob habilite la presentación definitiva. Esto debería ocurrir esta semana.
Los acreedores italianos iniciaron una demanda ante los tribunales internacionales del Ciadi, que aún no definió si aceptará el caso y tardaría meses en hacerlo.
El miércoles último finalizó una serie de audiencias preliminares. Al respecto Boudou dijo al día siguiente que los abogados que representan al país confían en que el planteo no prospere. En todo caso, “es un proceso muy largo”, intentó desalentar el ministro a los litigantes nucleados en la Task Force.
Lograr la aceptación de los bonistas individuales es clave para aislar a los fondos buitre. Si éstos ingresan al canje, junto con los fondos institucionales que compraron los bonos a valores exiguos y embolsarán significativas ganancias, el juez neoyorquino Thomas Griesa podría argumentar a favor de la “buena fe” del Gobierno al negociar la reestructuración de su deuda.
La oferta con la que el Gobierno intenta seducir a los bonistas individuales tiene un valor de mercado de u$s 56 por cada u$s 100 en default. Para los inversores institucionales, la propuesta vale casi u$s 51, según la sociedad de Bolsa Tavelli.
|