El Banco Patagonia pasó a formar parte de una extensa lista de empresas locales que pasaron a manos brasileñas en los últimos años. En la línea histórica, hay que remontarse a los noventa para encontrar uno de los primeros casos, que casualmente también corresponde al sector financiero: la venta del Banco del Buen Ayre al Itaú. En 1998, el Itaú anunció la compra en 225 millones de dólares para así terminar con cuatro años de pérdidas en el mercado argentino y consolidarse a la vez como una entidad con mayor llegada al público local. En la era de la posdevaluación, la "brasileñización" de la economía argentina comenzó en abril de 2002, cuando el grupo cervecero Ambev, dueño de Brahma, puso un pie en Quilmes, en pleno gobierno de Eduardo Duhalde (Ambev dejó luego de ser una compañía 100% brasileña e incorporó una porción mayoritaria de capitales belgas). Otra importante fue la venta de la petrolera Perez Companc a Petrobras, que también se anunció en 2002 y se terminó de autorizar unos días antes de que Duhalde le traspasara el poder a Néstor Kirchner. Entre 2003 y 2007 varias firmas locales pasaron a estar bajo control de grupos con sede en San Pablo o Río de Janeiro, como los frigoríficos Swift Argentina y CEPA, que fueron adquiridos por JBS-Friboi, o la cementera Loma Negra, comprada por Camargo Correa, el mismo holding que se alzó con la textil Alpargatas. Ese holding acordó con Amalia Lacroze de Fortabat la venta del 100% de la cementera en US$ 1025 millones. En esta lista también están la siderúrgica Acindar, que al igual que Quilmes fue adquirida por la filial brasileña de un grupo europeo, Belgo-Mineira, y el frigorífico Quickfood -dueño de la marca Paty-, comprado por el grupo Marfrig. Hasta la firma agroindustrial Los Grobo, con el fin de expandirse en el Mercosur, incorporó como socio al grupo brasileño PCP. |