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Daniel Fernández Canedo - Un "veranito del dólar" va cobrando forma y el Gobierno deja deslizar cambios parciales en el esquema económico.
El ministro Boudou dijo que el dólar se mantendrá girando en torno a $ 3,89 hasta fin de año.
El anuncio no es menor e implica un cambio respecto de la política de incertidumbre cambiaria acotada, que se seguía en los tiempos de Martín Redrado en el Banco Central.
La apuesta de Boudou tiene su fundamento en el fuerte ingreso de dólares que se espera para los próximos dos meses.
Los economistas pronostican que el balance comercial del trimestre abril-junio dejará como saldo US$ 7.000 millones.
Esta lluvia de dólares, a su vez, tiene su fundamento en el aumento de 50% previsto para la campaña agrícola este año.
Son muchos los dólares que entrarán y muchos los pesos que deberá emitir el Central para tenerlos en su poder.
Además, con un dólar quieto y después del canje de la deuda, que se cree será exitoso, los bonos argentinos serán muy tentadores.
Alguno de esos papeles brindan hoy un rendimiento superior a 11% en dólares. Si hay calma, la ganancia financiera ofrecida es alta.
¿Podrá la Argentina bajar rápido y bastante la tasa de interés después del canje?
A eso apuesta el Gobierno y chances tiene: hoy paga 6% lo que Brasil consigue a 1,6%.
Sobra dinero a nivel mundial y la región atrae capitales pero, hasta ahora, el país sólo lo consigue pagando mucho.
El diluvio de dólares provocará, también una llegada de pesos al Tesoro por las retenciones a las exportaciones.
Sólo entre mayo y junio esperan un aporte de $ 10.000 millones.
Además, el mes que viene, y como es habitual, las empresas pagarán el impuesto a las Ganancias y el Tesoro estará de fiesta.
El Gobierno, además, cuenta este año con una fuente adicional de financiamiento.
Ayer Boudou dijo que ya pagó deuda por US$ 1.100 millones con las reservas.
Hoy, el Estado usa las reservas para cancelar deuda con los acreedores privados sin necesidad de haber tenido, previamente, un ahorro para adquirirlas.
La capacidad de gastar que tiene el Estado también aumenta vía las ganancias del Banco Central.
Esta semana se cerró el balance y la utilidad de 23.500 millones de pesos podría ser capitalizada o cedida en parte o totalmente al Tesoro ¿Qué decisión se cree tomará el Gobierno?
Se verá en las próximas semanas pero a juzgar por la historia, todo indica que, para el Gobierno, todo ingreso es para ser gastado. Y, cuando los ingresos flaquean, se echa mano a lo que parezca más jugoso.
En 2008 fue la considerada "súper" renta de la soja y el intento fallido de retenciones móviles mal implementadas fue el camino elegido.
A eso se agregó la transferencia de fondos al Estado por la eliminación de las AFJP que, además de $ 80.000 millones en activos, representó un ingreso equivalente a $ 20.000 millones al año.
En 2009 llegaron US$ 2.500 millones salvadores del Fondo Monetario Internacional que, también, fueron a parar a las arcas del Tesoro.
En el comienzo de 2010, el sello distintivo del financiamiento pasa por el Banco Central.
Al uso de cerca de US$ 6.500 millones para cancelar deuda con organismos internacionales y acreedores privados, ahora se les sumarían las ganancias del Central.
Es mucho el dinero que manejará el Gobierno y, tanto el destino como la forma de administrarlo, tendrán consecuencias económicas. La posibilidad de ahorrarlo no aparece entre las prioridades.
La Argentina de comienzos de 2010 se caracteriza, en lo económico, por una mejora en el nivel de actividad y un aumento de la inflación.
Un pronóstico del FMI que se conoció ayer dice que el país crecerá 3,5%. Hay economistas privados que estiman hasta un 6,5%.
El tiempo es de vacas gordas y en eso existe consenso. Los indicadores de venta y consumo están en alza.
El volumen de crédito utilizado por tarjetas de crédito crece 34% en un año y en préstamos personales, más de 14%.
La economía, que aún está por verse si volverá a generar puestos de trabajo como en 2003 o 2004, parece volar. La inflación, también.
El Gobierno apuesta a que con el dólar y las tarifas domiciliarias de gas y luz y de transportes quietas, la inflación no entrará en una espiral alcista.
La estrategia oficial cada día parece más concentrada en echar combustible a la reactivación con la vista puesta en 2011.
Tener mucha plata es una posibilidad para invertir y sentar bases para un desarrollo duradero.
También, para vivir dos años de fiesta, y que la cuenta la pague el que siga. La diferencia es importante.