Por Silvia Pisani - WASHINGTON.- Una de las señales que recibió la Argentina en esta asamblea del FMI es la dificultad creciente que encuentra para presentarse en foros internacionales sin tener normalizada su revisión de cuentas por parte del organismo. Una incomodidad que empieza a proyectarse, además, sobre la anunciada intención de renegociar la deuda con el Club de París. La otra apunta al salvavidas que está dispuesto a ofrecer el organismo que dirige Dominique Strauss-Khan para recomponer la confianza en las desacreditadas mediciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Con el desafío que representa recomponer una unidad técnica que ha sumado mucho de batalla política. A lo largo de tres días de deliberaciones, la necesidad de que el gobierno kirchnerista deje auditar sus números oficiales fue repetida por las máximas autoridades del organismo. Para que no quedaran dudas, lo ratificó el G-20. Y para que el viento no se llevara palabra alguna, ambos foros -el FMI y el grupo de países- lo dejaron claramente por escrito. En el caso del Fondo, con el deseo expreso de que haya "progresos concretos" hacia octubre. Fuera de micrófono, la coincidencia aquí es lo incómodo que empieza a resultar la explicación de tan pertinaz resistencia. Una presión que empieza a proyectarse de cara a la anunciada negociación con el Club de París. Oficialmente, el FMI se mantiene al margen. "Compete al Club de París y no al FMI determinar si es necesario o no que haya una auditoría como condición para las negociaciones", dijo Nicolás Eyzaguirre, director del Departamento del Hemisferio Occidental. La respuesta del chileno causó satisfacción entre la delegación argentina. Hubo ya sondeos con la ministra de Finanzas francesa, Christine Lagarde. La funcionaria integró el comité que redactó el documento en el que, por primera vez, el FMI hizo un llamado expreso a todos sus miembros para que acaten la obligatoriedad de las auditorías. Asistencia estadística Y lo cierto es que, apenas se conoció la inclusión de esa cláusula, hubo entre bastidores una poderosa corriente de mirada hacia la Argentina, el único país del G-20 que resiste abrir la puerta a los técnicos de la entidad. Lo que el país se lleva es la eventualidad de que sea el propio FMI el que le eche un salvavidas para superar el principal escollo en esa dirección. Es la puerta que podría abrirse con la intención de explorar una "asistencia técnica" del organismo para el maltrecho Indec. El organismo ha asesorado ya a gobiernos nacionales, aunque tal vez en ninguno de esos casos los números tuvieron tanto voltaje político por debajo. |