Por DOLORES AYERRA - La cosecha este año es récord. De eso no caben dudas. Con 55.000 millones de toneladas sólo de soja, lo que sorprende entre los participantes del mercado cambiario es que la tan mentada “lluvia” de dólares que provienen de la exportación de granos y cereales terminó siendo, al menos hasta el momento, una simple garúa. El mes pasado las compañías exportadoras del sector agropecuario liquidaron bastante menos de lo esperado. Según datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), hasta la tercera semana de abril, el campo vendió cerca de u$s 1.550 millones, lo que representa un promedio de u$s 500 millones semanal, cuando las expectativas situaban a la oferta en u$s 2.550 millones para este periodo, unos u$s 850 millones semanales. En cuanto a la última semana de abril, de la que hoy se conocerán los datos de venta oficiales, se estima que la cifra sea más alta pero que no superará los u$s 600 millones. De esta manera, el sector liquidó poco más de la mitad de lo proyectado por el mercado en el mes pasado.
El desconcierto además viene por el lado de que los números representan niveles de liquidación incluso más bajos que en el mismo período de campañas anteriores. Un informe de Quantum puntualiza que entre marzo y abril el promedio liquidado en 2010 está por debajo de las campañas de 2007, 2008 y 2009. Y atribuye el rezago a los precios. “La expectativa de que continúe la mejora de precios registrada en las últimas semanas podría estar explicando este fenómeno, en cuyo caso no deberían esperarse efectos sobre el tipo de cambio”, señaló José Echagüe, economista de la consultora.
Ahora, en los bancos han reducido los pronósticos para el mes que recién comienza y para junio. La sensación en las mesas es que el sector agrario repartirá de manera más equilibrada durante todo el año la venta de divisas. Los argumentos que encuentran los operadores apuntan a una retención de cosecha por el lado de los productores y por el lado de los traders –las grandes firmas exportadoras– una retención en la venta de dólares. “Hay muchos chacareros que o bien ya vendieron a futuro o que guardaron su producción en silobolsa, donde la pueden mantener por lo menos por un año, porque ya exportaron lo que necesitaban y como por la operación el productor recibe pesos, le resulta más atractivo esperar y vender en otro momento antes de esta en pesos”, explicó el jefe de mesa de una entidad extranjera líder. Por otra parte, compañías como Cargill o Bunge, hacen sus especulaciones financieras. “Con tasas de interés tan bajas, algunas prefieren arbitrar: pagarle a los productores en pesos con financiación que consiguen en el mercado a un costo muy bajo y no resignar sus dólares. Aguantan en la media que puedan hasta los plazos máximos”, agregaron desde otro banco de primera línea.
También están los que argumentan que los productores están especulando con mejores precios. “Esperan un precio más atractivo de soja que viene algo planchado en u$s 360”. De todas formas, tanto en Reconquista 266 como en Olivos están muy tranquilos. Si bien no hay una avalancha de divisas, oferta no faltará para que el Banco Central (BCRA) vaya elevando su niveles de reservas. La coincidencia del mercado es que este retraso no afectará a las expectativas para el tipo de cambio. Bajo estricto control oficial, la divisa está en niveles de $ 3,90 y no se esperan saltos bruscos.
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