Una nueva ola de pesimismo en los mercados reavivó ayer el temor a que la ayuda de emergencia a Grecia no pueda evitar una crisis de deuda en otros países de la zona euro, como Portugal y España.
De esta manera, la moneda común – el euro–, se desplomó a mínimos de un año, cayendo por debajo de u$s 1,31 por primera vez desde abril del 2009. En concreto, una masiva huida de inversores hacia el refugio seguro de la moneda estadounidense impulsó un retroceso de 1% hasta u$s 1,3055.
“El enfoque de mercado ha cambiado del alivio por el paquete de ayuda a Grecia a preocupaciones de que no es suficiente y de que va a traer liquidez pero no solvencia”, indicó Scotia Capital en un informe. También juega en contra del euro que los inversores no confían en la capacidad de Grecia de cumplir con sus promesas de recortes de gastos. “No hay fe en lo que la UE y el FMI han propuesto a Grecia”, explica Dean Popplewell, estratega jefe de divisas de Oanda. Los analistas dudan, incluso, que la propia población griega acepte los términos del rescate.
Por otra parte, sumó desconcierto la versión que apuntaba a un supuesto rescate de España por valor de 280.000 millones de euros, un rumor que hizo temblar durante todo el día a la bolsa ibérica hasta precipitarla a su segunda mayor caída anual.
El propio presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, tuvo que salir desde Bruselas a desmentir el rumor. Pero, a su vez, buenos datos económicos publicados en EE.UU. acercaron la posibilidad de una próxima suba de tasas por parte de la Fed, lo que fortaleció al dólar.
Los especuladores están intentando que el euro caiga por debajo de u$s 1,30, lo que, según los analistas, haría que la moneda única cayera a plomo hasta u$s 1,25. Cualquier movimiento al alza, por el contrario, se limitaría hasta los u$s 1,317.
Para Barclays Capital, por caso, el euro se ha debilitado pese al anuncio del rescate por las preocupaciones sobre la aprobación parlamentaria alemana y la resistencia a los recortes por parte de los propios griegos.
Pero una razón aún más importante para el banco es la constatación de que el camino todavía es difícil e incierto. “Aún hay potencial para una pequeña recuperación si el primer desembolso de la ayuda se realiza sin problemas en las próximas semanas pero esperamos que sea temporal y que el euro vuelva a caer en los próximos meses”, aseguraron.
Pero quizás la pregunta de fondo que hoy recorre al mercado es si la moneda podrá sobrevivir a esta crisis como vínculo común entre países de características económicas y culturales tan distintas.
Por el momento, la moneda acumula una baja de 8% en lo que va del año y todo indica que lleva las de perder.
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