Por Javier Blanco - Los títulos de la deuda se hundieron ayer hasta 7% y las acciones de las principales empresas que cotizan en la Bolsa porteña se desvalorizaron entre 4 y 5% afectados por una ola global de ventas que se activó por la creciente preocupación que entre los inversores genera la situación de insolvencia con que coquetean varios países europeos. La aceleración que evidenció en los ultimos días esta crisis, que para los más pesimistas hasta pone en riesgo la supervivencia del euro (ayer perforó la paridad de US$ 1,31 por primera vez desde abril de 2009), tuvo otro episodio en la víspera cuando los mercados dieron asidero a un rumor que indicaba que España había comenzado a tramitar ante la Unión Europea un salvataje por trescientos mil millones de dólares. Esta especulación desató una corrida de tal magnitud que obligó al presidente José Luis Rodríguez Zapatero a desmentir la especie. Lo que siguió fue una reacción "de manual": los fondos de inversión desarmando rápidamente sus posiciones en activos más riesgosos (vendiendo más rápidamente aquellos con los que habían acumulado más ganancias en los últimos tiempos) para acumular liquidez o pasarlos a los considerados más seguros, transferencia que quedó a la vista por el generalizado aumento que tuvieron los precios de los bonos del Tesoro de EE.UU. La suba en esas cotizaciones no hizo más que deprimir su tasa de rendimiento hasta niveles cercanos a los de comienzos de año, cuando el fin de la crisis estadounidense no aparecía tan claro. Ayer la tasa del título por vencer en 30 años cayó a su mínimo nivel en 4 meses al llegar al 4,43%, mientras la del bono a 10 años se contrajo hasta un 3,60% anual, lo que llevó a varios analistas a alertar que se viene un cambio de tendencia impulsado por lo que llaman "vuelo a la calidad". "El rendimiento a 10 años rompió con la tendencia a la baja con que había empezado en diciembre de 2008 y todo apunta a un mayor aplanamiento de las curvas", opinó William O´Donnell, estratega de bonos de RBS Securities con sede en Stamford (EE.UU.), quien se animó a vaticinar rendimientos de 3,20 y 3,90% para los títulos a 10 y 30 años, respectivamente, producto de la tendencia iniciada ayer. Si su pronóstico resulta acertado, cabe decir que se vienen días complicados para los activos financieros emergentes, en general, y los argentinos, en particular, un escenario que podría sepultar la intención del Gobierno de captar US$ 1000 millones con la emisión paralela de un nuevo bono. "Después de todo, si algo quedó demostrado ayer fue que la puesta en marcha del canje de la deuda -que algunos imaginaban que funcionaría cual un paraguas protector- no basta para ponerlos a cubierto de semejante vendaval", observó un operador. Entre los bonos, las bajas promediaron el 4% entre los papeles más negociados, con un castigo más fuerte en el caso de los nominados en moneda local. Se hundió 4,2% el Discount en pesos y 3,8% el Par, pero el mayor retroceso correspondió al cupón atado a la evolución del PBI local, que en su versión en pesos se derrumbó 7,1%, lo que fue adjudicado a que se trata de uno de los activos locales con mayor nivel de apalancamiento (compras financiadas) en la actualidad. 7,1%
- Se hundió el cupón del PBI en $ afectado por el cambio de humor repentino y el alto grado de apalancamiento, según los analistas.
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