Por Martín Kanenguiser - Pese al fuerte terremoto registrado en todos los mercados, los inversores le indicaron ayer al ministro de Economía, Amado Boudou, que participarán del canje, aunque dudan sobre las posibilidades de aportar fondos frescos a una tasa baja.
En su primer día en Londres, en una jornada con tiempo fresco y nublado, Boudou y el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, se reunieron con importantes fondos de inversión en la capital británica y se mostraron conformes con el interés del mercado. La misma sensación captó el subsecretario de Financiamiento, Adrián Cosentino, en su paso por Fráncfort, que seguirá hoy en París y mañana en Holanda con bancos, fondos de inversión y compañías de seguro. Fuentes que participan de la gira promocional del canje dijeron a LA NACION que la alta liquidez de los fondos de cobertura y el hecho de que la Argentina tenga mejores números que otros mercados (pese a las dudas en el frente fiscal) anticipan un buen resultado para la transacción. A tal punto que habrían indicado que la aceptación podría ascender al 75% de los US$ 20.000 millones de bonos que siguen en default. Boudou se limitó a comentar que "los inversores que realmente juegan tienen una perspectiva que ya va más allá del canje", aunque no quiso brindar detalles sobre los encuentros, que culminarán hoy por la tarde. Luego regresará a Buenos Aires. Los funcionarios argentinos se encontraron con managers de activos financieros desconcertados por la magnitud que va adquiriendo la crisis europea, aunque sin el temor de que se repita la parálisis total que afectó al mundo a fines de 2008. La delegación hizo hincapié en que "el país tiene superávit y recursos" -aunque haya inversores que volvieron a cuestionar la eliminación de las AFJP- y que la emisión de fondos frescos es "pequeña" para los fondos de inversión más relevantes. Se trata de US$ 1000 millones de un bono Global 17 que el Gobierno quiere emitir a una tasa de interés anual de un dígito, una cifra que para analistas de Wall Street es difícil de alcanzar en este crítico contexto global. "No creo que la participación en el canje tenga mayor impacto por la crisis, aunque será más complicado que antes emitir el Global 17 a menos del 10 por ciento", dijo Carola Sandy, de Credit Suisse. Y aclaró que "el gobierno argentino no tiene mayor urgencia por recaudar fondos para pagar la deuda, por contar con los recursos del Banco Central". Boris Segura, del Royal Bank of Scotland, afirmó que "el canje ya tiene su propia dinámica y una mayor caída en los mercados no alterará la ganancia de los inversores". En cambio, agregó, "la posibilidad de una nueva emisión es más compleja, sobre todo si el Gobierno se niega a pagar una tasa de mercado". Más escéptico, Alberto Bernal, del fondo Bulltick, opinó que "si el colapso sigue toda la semana, el canje se verá perjudicado; y la emisión hoy no sale por menos del 11,5 por ciento". Pragmático, un gerente de un fondo sentenció: "El dinero fresco sale porque lo aportarán los bancos que organizan el canje; de todos modos, no es un orgullo pagar el 9 por ciento cuando el resto de la región paga el 6 por ciento". |