Por Javier Blanco - La corrida mundial contra el euro, que refleja los graves problemas que atraviesan varias economías del mercado común europeo, logró despertar ayer aquí de su siesta al dólar. El precio nominal de esa divisa en la plaza local alcanzó su máximo nivel desde la salida de la convertibilidad (llegó a $ 3,905 el vendedor mayorista y $ 3,92 el minorista), tras mantenerse estable desde hace algo más de dos meses por el desbalance entre una oferta reactivada y una apagada demanda local de dólares, situación que no tenía impacto en las cotizaciones sólo por las sostenidas compras que realizó el Banco Central en ese lapso. Para tener una idea, la entidad monetaria compró más de US$ 1100 millones sólo durante el mes de abril e incluso llegó a adquirir más de US$ 45 millones anteayer, cuando los mercados mundiales ya se habían estremecido por temor a que el virus griego se expanda a España y Portugal. Sin embargo, el abrupto cambio en las condiciones de mercado internacional, aunque con leve rezago, se replicó ayer aquí, lo que obligó al Central a volver a ubicarse del lado del mostrador que toma cada vez que un sacudón amaga con producir un brusco ajuste del tipo de cambio. La entidad conducida por Mercedes Marcó del Pont cambió de rol obligada por la combinación de un tímido traspaso de ahorros en moneda extranjera (del euro al dólar) y el apresuramiento con que algunos inversores y empresas se lanzaron a tomar coberturas cambiarias. Así, el BCRA vendió más de US$ 40 millones para mantener bajo control los precios, lo que logró, a juzgar por la reacción final del mercado, ya que "la fiebre bajó", comentó un operador. Todas estas condiciones dieron lugar a la rueda cambiaria doméstica más activa en lo que va del año, si se suman los negocios al contado y las operaciones pactadas a futuro. De hecho, con un total de 768.539 contratos negociados, equivalentes a más de US$ 768 millones, el mercado de futuros de Rosario (Rofex) alcanzó un nuevo récord diario de operaciones con derivados financieros, dejando atrás la anterior marca de los tramos finales de enero, el momento en que Martín Redrado fue finalmente eyectado del Central y tomó su conducción una economista conocida por su militancia en favor del "dólar alto".
Razones de una reacción Lo que subyace en el abrupto cambio de posiciones es el temor que los agentes económicos muestran por el efecto que la debacle de la moneda europea puede tener sobre la ya erosionada competitividad del peso, habida cuenta el marcado diferencial de inflación local respecto del resto de los países con que la Argentina comercia. Sin embargo, los agentes del mercado imaginan este remezón en principio como meramente coyuntural, dado que confían en el poder de persuasión que les dan al BCRA los US$ 48.000 millones en reservas. De cualquier manera, hay que tener en cuenta que la desvalorización del euro era un proceso ya lanzado. De hecho, en la plaza local el precio de venta al público de esa divisa perdió 30 centavos en apenas 14 días. Pero, claro está, lo que inquieta es que resignó 13 de ellos en lo que va de la semana (abrió a $ 5,15 el lunes y quedó a $ 5,02 ayer). |