Por PABLO FERNÁNDEZ BLANCO - Si todo sale de acuerdo con las previsiones oficiales, el Gobierno se asegurará durante los próximos tres meses una inflación en torno al 1% y así podrá controlar, al menos hasta julio, al mayor fantasma doméstico de la recuperación económica, que se estima llegará a 25% en 2010. En ese punto coinciden desde empresarios vinculados al consumo masivo hasta economistas.
Quienes hicieron las compras en la primera semana del mes pudieron corroborar en las góndolas el cambio en la tendencia. De acuerdo con un relevamiento de El Cronista en los principales supermercados, una variada gama de alimentos se mantiene al mismo nivel que a principios de abril. Eso incluye hamburguesas, asado, azúcar, fideos y hasta el bife de chorizo, un producto considerado premium y, por lo tanto, menos controlado por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Por las promociones o la estacionalidad, algunos productos registran incluso baja de precios. En Coto, el kilo de bondiola de cerdo se ubica en $ 29,90, un 12% menos que a principios de abril.
Durante el primer trimestre del año el encarecimiento de precios, de acuerdo con números privados, llegó a un 2,5% mensual, que en términos anuales arroja una inflación cercana al 30 por ciento. Pero la tendencia se revirtió en abril –los números privados llegan a 1,5%–, con una expectativa de que caiga aun más este mes.
Un poco por mérito propio y otro tanto por las reglas del mercado, el encarecimiento de precios se mantendrá amesetado hasta junio. Eso se debe a que Moreno autorizó en marzo aumentos en la carne y en artículos de limpieza en abril, que ya fueron contabilizados en el cálculo. Sin embargo, no están previstas subas importantes hasta agosto.
Además de la meseta en que entró el precio de la carne, las frutas de estación –manzana, pomelo, mandarina– ya entraron en escena y se mantendrán, de acuerdo con los pronósticos, estables.
“En mayo y en junio la inflación va a ser baja, cercana a un 1%, mientras que puede haber algo más de presión en julio por las vacaciones de invierno”, explica Marina Dal Poggeto, del Estudio Bein.
Un diagnóstico similar hacen en el estudio de Orlando Ferreres. Según Fausto Spotorno, “el único aumento importante va a ser en indumentaria, en junio, pero ya está incorporada la suba de la carne, salvo que haya una mayor devaluación”.
A la tendencia de la economía se suman las promociones de bancos y supermercados, que son celebradas desde el Gobierno. “Moreno ve muy bien todo lo que tiene que ver con fomentar el consumo y mantener precios. Y los consumidores están recibiendo muy bien estas propuestas comerciales”, explicaron en una de las principales cadenas de supermercados.
Hay otro dato que juega a favor: el sector productivo comenzó a recuperar inventarios tras el enfriamiento de la economía en 2009, producto de la crisis del año anterior. “La demanda arrancó el año con fuerza, y ahora las empresas están intentando recomponer sus stocks”, explica la economista de Bein.
Los meses calientes
Agosto y septiembre serán meses clave para definir el resultado final de la inflación en el año. Sucede que en el primero de esos meses se resolverán parte de las negociaciones paritarias que fijarán los aumentos de salario promedio. Y con la primavera comienza la época de “pasto gratis”, que lleva a la retención de vientres por parte de los ganaderos y empuja los precios.
“En octubre, noviembre y diciembre aumenta el consumo y se recalienta la presión sobre la inflación hasta enero, que es el mes pico”, recuerda Spotorno.
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