Por Luisa Corradini - PARIS.- En vísperas de una reunión crucial de la Unión Europea (UE) hoy en Bruselas, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, descartó ayer un default de Grecia y un eventual efecto dominó en la eurozona. Sin embargo, esas declaraciones no consiguieron frenar la caída del euro, que alcanzó su nivel más bajo en 14 meses frente al dólar, y el derrumbe de las bolsas: Wall Street, en su peor caída desde el crac de 1987, llegó a perder 1000 puntos, pero logró recuperarse parcialmente al final de la jornada . "Un default de Grecia es, para mí, imposible", dijo Trichet, después de presidir la reunión del Consejo de Gobernadores del BCE, en Lisboa. "España no es Grecia. Portugal tampoco es Grecia", insistió, por otra parte, el funcionario. Ambos países se encuentran actualmente en el ojo de la tormenta. Después de que la agencia de calificación Standard & Poor´s degradó la calificación de sus deudas a largo plazo la semana pasada, los mercados temen un contagio de la crisis griega a toda la península ibérica. Los propósitos de Trichet no consiguieron sostener la moneda única, que cayó a 1,25 frente al dólar. El euro fue víctima del anuncio de la calificadora Moody´s, que advirtió que los bancos en Portugal, Italia, España, Irlanda y Gran Bretaña podrían resultar muy perjudicados por la crisis griega. Después de un prolongado silencio, los bancos europeos comenzaron ayer a develar sus exposiciones en Grecia y confirmaron que están considerablemente comprometidos en ese país con un total de 188.600 millones de dólares, según el Banco Internacional de Repago (BIR). A nivel mundial, la exposición alcanza los 236.200 millones de dólares. En Europa, Francia es el país más comprometido, con 53.000 millones de euros; detrás están Alemania, con entre 40.000 y 45.000 millones, y Gran Bretaña, con 11.280 millones. La advertencia de Moody´s dejó imperturbable a la canciller alemana, Angela Merkel, que acusó a los bancos de haber actuado con "perfidia" desde comienzos de la crisis financiera global. "Primero faltaron a su deber al obligar a los Estados a lanzar operaciones de salvataje. Sumergieron al mundo en el abismo y tuvimos que lanzar planes de rescate. Por culpa de esos planes nos hemos endeudado. Y ahora especulan con esas deudas. Es realmente muy pérfido", exclamó. Para Merkel, es necesario que la política recupere su preeminencia sobre los mercados: "Necesitamos reglas globales mucho más estrictas". Evitar la bancarrota Los líderes europeos saben que la situación es extremadamente delicada. Los 16 países de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional otorgaron a Grecia un rescate de 110.000 millones de euros en tres años, cuyo primer tramo será desbloqueado para que Atenas pueda levantar el primer vencimiento de su deuda el 19 de mayo. Pero ya casi nadie cree que Grecia, enfrentada a una deuda abismal de más de 300.000 millones de euros, sea capaz de evitar la bancarrota. La sospecha de que ese país es en realidad la punta visible de un gigantesco iceberg o la segunda etapa de la crisis financiera global que comenzó con la caída de Lehman Brothers, provocó el derrumbe de las bolsas e hizo evaporar la confianza de los inversores. Todas las plazas bursátiles volvieron a hundirse ayer en Europa. Pero la caída más espectacular se produjo en Nueva York, donde el Dow Jones llegó a perder 1000 puntos (9,17%). En ese clima eléctrico, los jefes de Estado y de gobierno de la eurozona se reunirán hoy en Bruselas en una cumbre por la crisis. El objetivo oficial es la ratificación del plan de rescate griego. Pero el principal tema de la agenda será estudiar una imprescindible reforma institucional del Eurogrupo. Son muchos los que piden un refuerzo del Pacto de Estabilidad, creado a fin de limitar los déficits públicos. Merkel y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, reiteraron ese objetivo en una columna conjunta publicada ayer en la prensa europea. Las coincidencias, sin embargo, no son muchas. Alemania, obsesionada por la buena conducta, también propone crear un severo sistema de penalización para los malos alumnos, que llegaría a retirarles el derecho a voto e, incluso, a expulsarlos de la eurozona. Esa iniciativa es resistida por la mayoría de sus socios, que consideran que el único porvenir del bloque reside en la solidaridad. Otra idea que prospera es la creación de una agencia de calificación europea. Merkel y otros líderes consideran que Moody´s, Standard & Poor´s y Fitch tuvieron una gran responsabilidad en la crisis global y en la tormenta griega. "Una mayor competencia entre agencias de notación sería benéfica para todos", dijo ayer Trichet. Hoy, en Bruselas, el presidente del BCE debería también exhortar a los gobiernos a ejercer un mayor control presupuestario. "Los países que comparten una moneda común también comparten un destino común", suele decir Trichet. A 11 años del nacimiento del euro, esa idea, simple y generosa, sigue encontrando dificultades para arraigarse. |