Por NATALIA DONATO - Los embajadores representantes de países europeos acordaron reunirse el próximo jueves para elaborar una respuesta conjunta del bloque a la decisión argentina de limitar la importación de alimentos elaborados, que en principio podría significar una advertencia diplomática a la Cancillería sobre las consecuencias de declarar una guerra comercial.
Los embajadores solo cuentan con información pública ya que la decisión fue transmitida en forma verbal por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a las principales cadenas de supermercados, que acostumbradas a este mecanismo lo ponen en práctica sin esperar un documento oficial. Los directivos de las cadenas tenían esta semana previsto pedir audiencias a Moreno para discutir en forma individual qué y cuánto podían importar, para librar las órdenes de compra a sus proveedores externos.
El malestar de los embajadores europeos es similar al que transmitieron autoridades brasileñas a la ministra de Industria y Turismo, Débora Gioirgi, por las trabas no escritas al comercio bilateral, que de un lado y otro de la frontera adjudican a la intervención de Moreno. El ministro brasileño de Desarrollo e Industria, Miguel Jorge, llegó a expresar en público que se negaba a participar de reuniones con la presencia del secretario argentino de Comercio mientras resaltó la buena voluntad de Giorgi para resolver los problemas.
En el encuentro de los embajadores previsto para este jueves, habrá algunos diplomáticos más interesados que otros en hacer un planteo formal a la Argentina. Se trata de los representantes de España e Italia, que por el volumen del comercio bilateral sentirán más el impacto de la limitación argentina, agravado por la crisis europea que fuerza a las empresas a buscar mercados externos.
En varias representaciones diplomáticas consultadas por El Cronista admitieron la preocupación y la reunión pero no especularon sobre el tenor de la respuesta que darán.
También la cámara empresaria que agrupa a los principales productores de alimentos y bebidas se expresó en forma crítica a la decisión de limitar importaciones. La Copal (Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios) advirtió que están tomando conocimiento de pedidos de represalias en los países afectados, que podrían provocar una fuerte caída de actividad en las fábricas locales de alimentos, que el año pasado exportaron por un volumen de u$s 22.000 millones.
“Copal sostiene firmemente la necesidad de que toda medida de política comercial interna y externa respete los criterios de los tratados internacionales de los que Argentina es parte, ya que es una de las garantías necesarias para evitar represalias en el comercio mundial, las que ya han sido solicitadas en sus países de origen por los sectores de la industria afectados” expresó en un comunicado.
La Cámara que preside el abogado Daniel Funes de Rioja recordó que “la industria argentina de alimentos y bebidas por su competitividad y calidad ha exportado en el año 2009 más de u$s 22.000 millones mientras que las importaciones, no alcanzan a los u$s 1.000 millones”.
La medida ideada por Moreno consiste en obstaculizar las importaciones a través del Instituto Nacional de Alimentos –dependiente de la ANMAT–. Con esa sola advertencia, los importadores dicen que no se van a arriesgar a importar sin garantía de poder ingresar al país.
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