Por José Crettaz - El freno a la importación de alimentos que comenzará a aplicar el Gobierno en junio no le saldrá gratis al comercio exterior argentino. Al menos, eso es lo que pronostican fuentes empresariales de Brasil, uno de los países más afectados por la medida, que ya habla de aplicar "reciprocidad" para los productos nacionales en ese mercado. Voceros del gobierno brasileño dijeron ayer al diario O Estado de São Paulo que "si la medida entra en vigor, habrá represalias comerciales contra la Argentina en los productos similares a los alcanzados por las restricciones". Según una fuente diplomática argentina, "los brasileños no son de reacciones inmediatas, pero cuando reaccionan lo hacen duramente". El funcionario recordó cuando, hace pocos meses, la Argentina aplicó licencias de importación a algunos productos brasileños y ese país respondió semanas después con la paralización de camiones con mercaderías argentinas en la frontera. Por otro lado, el clima de inquietud entre los representantes comerciales extranjeros se acentuó ayer tras las declaraciones que el ministro de Economía, Amado Boudou, hizo en Nueva York: "Esto de ser buenitos y abrirnos al mundo y después no poder exportar limones a los Estados Unidos es una idea romántica, pero muy ingenua", lanzó, ante una consulta específica sobre el cierre de las importaciones de alimentos no frescos. Los consejeros económicos de las embajadas de países integrantes de la Unión Europea (UE) se reunirán hoy para analizar el impacto de la decisión entre sus respectivas empresas. En ese grupo, los más afectados son España e Italia. El tema también podría quedar incluido en la visita que los embajadores de la UE harán mañana a la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, que preside Alfredo Atanasof (PJ Federal); esa reunión había sido acordada mucho antes de que se conociera el cambio en la normativa. La medida comercial adoptada por la administración Kirchner se conoce a pocos días de anunciarse la reapertura de negociaciones para la liberalización del comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Esa mesa de negociaciones estuvo paralizada durante seis años. El más afectado En Brasil afirman que un entredicho comercial en el capítulo de los alimentos afectaría más a la Argentina que a su principal socio comercial. Según datos de la consultora abeceb.com, la Argentina exporta cuatro veces más de lo que importa en los rubros afectados, por lo cual las represalias que podrían aplicarse podrían ser mucho más drásticas. Hacia Brasil se destina el 20% de este tipo de alimentos. En el primer trimestre de 2010, las ventas alcanzaron los US$ 190 millones. En tanto, Brasil abastece el 82% del cacao y el 74% del café y té que importa la Argentina. Además, el país vecino provee de preparaciones alimenticias diversas, como conserva de tomate y choclo en grano enlatado, entre otras. "Es un atentado contra las reglas del Mercosur. El sector de los alimentos es el principal generador de superávit para la balanza comercial brasileña y merece una atención especial de nuestro gobierno", advirtió el presidente de la Asociación Brasileña de la Industria de los Alimentos (ABIA), Edmundo Klotz. Para el director de Relaciones Internacionales de la Confederación de Agricultura y Ganadería de Brasil, "si la Argentina sigue adelante con esta medida será una aberración en el Mercosur". La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) hizo pública ayer la nota enviada semanas atrás por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Además, el organismo, del que depende el Instituto Nacional de Alimentos (INAL), con el que Moreno prevé cerrar las importaciones, se desvinculó de las intenciones del funcionario. La Anmat recordó que su papel "es específicamente técnico", y que consiste en "evaluar la condición sanitaria de los productos de su competencia, entre ellos, los alimentos importados, siendo la Secretaría de Comercio quien define cuáles ingresan al país". Por esta operatoria, según la Cámara de Importadores (CIRA), hay embarques frenados en el puerto. Por eso, una decena de directivos de segunda línea y socios de esa cámara fueron recibidos ayer por el interventor en la Anmat, Carlos Chiale, y la directora del INAL, María Luz Martínez, que explicaron cómo funciona ahora lo que antes era un trámite estrictamente técnico. "Vamos a acudir a la autoridad de aplicación en el comercio exterior, que es la ministra de Industria y Turismo, Débora Giorgi, y al propio secretario de Comercio Interior", señaló ayer el presidente de la CIRA, Diego Pérez Santisteban. |