Los activos se movieron entre el desconcierto y la cautela, después de las subas récord del día previo. A las dudas sobre el rescate europeo se suman los temores por la economía de China
Dicen que cuando las olas se retiran de la costa, siempre dejan algo que merece ser descubierto. Las grandes olas que dejaron las bolsas el lunes, tuvieron ayer un correlato menor, cauto y hasta pesimista, en función de las dudas que persisten –y persistirán– sobre la efectividad del rescate europeo y las chances de que con está acción pueda detenerse el brote mayúsculo de desconfianza.
Tanto en el Viejo Continente como en Wall Street y en América latina, los principales indicadores accionarios se movieron entre la cautela y el desconcierto. En la plaza local, el Merval cerró con una baja del 1,09% –aunque amagó con una suba al promediar la rueda– y los bonos terminaron mixtos.
De hecho, los inversores no parecían estar dispuestos a tomar muchas decisiones ayer, afectados aún por el desconcierto que les dejó la eufórica jornada del lunes, cuando Wall Street vivió su mayor suba desde marzo del año pasado y los índices europeos ganaron hasta 15% en un día, en respuesta al acuerdo sobre la creación de un fondo de rescate financiero de cerca de u$s 1 billón para estabilizar a la zona euro. Un día después, comenzaron a surgir las dudas sobre el plan.
“Los inversores reconocieron que la nueva ronda de asistencias de la Unión Europea y el FMI sirve principalmente para estabilizar los ánimos, pero las soluciones de fondo respecto a los insostenibles desequilibrios soberanos todavía restan por verse”, opinó Gustavo Ber, de la consultora Ber.
Así, en Europa los indicadores líderes cayeron hasta 3,3% (es el caso del Ibex español, que el lunes había escalado 14,4%), con excepción de la bolsa alemana que subió 0,3%. Asimismo, en EE.UU. el Dow Jones bajó 0,34%, aunque durante toda la sesión alternó entre las pérdidas y las ganancias, sin que los inversores tuvieran muy claro cómo reaccionar ante la publicación de diversas cifras macro.
Ayer se conocieron los datos de ventas al por mayor de marzo en EE.UU., las cuales aumentaron un 0,4% con respecto a febrero, algo menos de lo esperado. Además se difundió que las contrataciones laborales se elevaron un 5,8%, la cifra más alta desde marzo de 2009.
Esos datos de lectura relativamente positiva ayudaron a contrarrestar los temores generados por otras noticias procedentes del extranjero, como la de que los precios subieron en China un 2,8% en abril, el porcentaje más alto del último año y medio. La elevada inflación en China preocupa a los analistas, porque es una señal de que el país asiático podría tomar nuevas medidas –como las que ya ha tomado este año– para enfriar su economía, lo que impactaría a su vez en la marcha de la economía mundial.
Riesgo, mon amour
En este escenario, la volatilidad primó en los mercados y muchos inversores optaron por apostar por valores seguros. Por ello, el oro –considerado un refugio en tiempos de incertidumbre– terminó la sesión de ayer en el máximo histórico de u$s 1.220,30 (ver pág. 2).
En tanto, en el mercado local, –y bajo el imperio de una excesiva volatilidad– el índice Merval finalizó la jornada en los 2289,63 puntos, con un descenso de 1,09%, si bien durante el día había llegado a cotizar en alza. Los bonos, por su parte, cerraron mixtos: los que más perdieron fueron Discount en pesos, que cayó 1,27% y el PR 13, que cayó 1,42%. Los cupones atados al PBI mostraron el mejor comportamiento, con subas de hasta 4,9% después de sufrir un duro revés.