Por JULIÁN GUARINO - La movida, como tantas otras, no ahorra inquietud para los argentinos. El dólar – ese barrilete cósmico que nunca se pierde de vista– volvió a escalar un centavo y cerró en $3,92 en el mercado minorista, en un contexto de fuerte presión para que los métodos sui generis del secretario de Comercio Guillermo Moreno dejen de “defender” el tipo de cambio.
Es que la avalancha de dólares por fin llegó. Ayer, el BCRA compró alrededor de u$s 200 millones y de esa manera logró evitar que la mayor oferta empujara los valores hacia abajo. En rigor, la troupe del Central (no Rosario) ha empujado el valor del billete. Con un volumen operado de u$s 773 millones en el mercado, el BCRA ya se acerca a la cifra de u$s 1.000 millones en compras durante el mes de mayo.
En Puente, señalan que con el correr de las ruedas, el dólar mayorista –que le pone valor al minorista ya que le fija un spread– continúa “inamovible” en $ 3,89. “En lo que va de esta semana y gran parte de la anterior, la autoridad monetaria ha comprado todas las ofertas ingresadas en ese nivel. De alguna manera, esto le ha dado gran tranquilidad a todos los exportadores o vendedores de divisas que han encontrado un piso para liquidarlas”, dijeron.
Del otro lado, Mercedes Marcó del Pont, la titular del BCRA, tuvo ayer línea directa con Portugal: –Bom dia Mercedes. Como vai? –Estou bem, obrigada. E você? Es que ayer Portugal copió la receta española y salió a decir que ellos también recortarán el gasto. Esto hizo que inversores de todo el mundo volvieran a creer en una buena perspectiva para la economía de los PIGS (en realidad “PIS”, porque Grecia ya explotó mientras que Portugal, Irlanda y España sueñan con la salvación).
Euro debilitado
Mientras tanto, el euro no logró frenar su caída contra el dólar al cerrar en u$s 1,2537, contra los u$s 1,2628 del día anterior. Hoy el pesimismo tiene cara de Jean Trichet, titular del Banco Central Europeo: un informe de Sumitomo Mitsui Banking sostiene que la divisa podría alcanzar u$s 1,18 en breve, el mismo valor que tenía en 1999.
Por ahora, los pronósticos hablan de mayor debilidad debido al temor a que los gobiernos no puedan reducir sus déficits fiscales lo bastante rápido después que la Unión Europea anunció un rescate de casi u$s 1 billón para los países más endeudados de la zona.
“Es difícil hallar una razón para comprar euros”, dijo Camilla Sutton, estratega de divisas en Bank of Nova Scotia en Toronto. “El mercado aún no comprende cómo se pondrán en práctica las medidas de austeridad. El anuncio del rescate financiero atenuó un poco la aversión al riesgo en el mercado”. En el mercado local los argumentos cruzados continúan. Hay quienes estiman que el peso puede sobrevivir en estos niveles, pero si el euro sigue perdiendo terreno frente al dólar, la presión para devaluar será mayor. |