Por IGNACIO MIRI - La delegación argentina que ayer llegó a Madrid para participar de la VI Cumbre Unión Europea–América latina y el Caribe trae en sus valijas una paradoja. Los funcionarios asistirán a un encuentro para poner al día las tareas para llegar a un Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y el Mercosur. Lo dijo ayer la propia Cristina Kirchner cuando llegó al Hotel Intercontinental: “Este es el relanzamiento de las negociaciones Mercosur-UE”. Pero el viaje llega en el momento en que la Argentina está situada en el centro de las críticas de la propia UE, de Brasil y de Uruguay justamente por establecer trabas al comercio internacional.
La semana pasada, la diplomacia argentina la pasó a los saltos, esperando la queja de las embajadas de medio mundo por las restricciones a las importaciones de alimentos elaborados que anunció de manera informal pero indeclinable el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Esas protestas llegaron de parte de los embajadores europeos y del brasileño en Buenos Aires y de la FIESP, la central de empresarios de San Pablo. No hubo hasta ahora pronunciamientos del más alto nivel político, pero cualquier referencia a la caída de las trabas al intercambio que sea pronunciada ante la presencia de Cristina Kirchner por un Jefe de Estado con relaciones comerciales con la Argentina podrá ser leída como una crítica a la decisión de la Casa Rosada.
Uno de los empresarios argentinos que participa de la comitiva adelantó que esa medida de Moreno seguramente formará parte del menú de los diálogos de las otras delegaciones con los argentinos. “Por supuesto que mañana (por hoy) nos van a preguntar sobre eso”, dijo el hombre, con una media sonrisa como las que muestra quien está diciendo una obviedad.
Esa contradicción puede incomodar a varios de los 60 Jefes de Estado convocados para la cumbre, muchos de ellos interesados en revitalizar el acuerdo entre la UE y el Mercosur para establecer una zona de libre comercio entre los dos bloques, que reúnen un mercado de 1.050 millones de personas. En este encuentro multilateral, por caso, la UE firmará un acuerdo de esa clase con Colombia y Perú, similar a los que ya tiene con países como México y Chile.
La pelea por los alimentos
El reclamo informal de Moreno a supermercadistas para que vendieran sus góndolas alimentos importados que pueden competir con la producción nacional cosechó el rechazo de casi todo el frente empresario. En cambio, tuvo el apoyo de la GCT.
Esta semana la Cámara de Importadores (CIRA) le presentará a Moreno una propuesta alternativa para minimizar los efectos de las restricciones al ingreso de alimentos. Sucede que en el sector empresario tienen un temor que se justifica en los números: la Argentina importa anualmente u$s 1000 millones en alimentos, cuya restricción podría hacer peligrar exportaciones por más de u$s 20.000 millones. |