Luisa Corradini - Corresponsal en Francia - PARIS.- Los mercados permanecieron ayer con la respiración suspendida a la espera de las decisiones que deben adoptar los ministros de Finanzas de la zona euro para enfrentar la crisis de confianza que estremece a la moneda europea y definir una estrategia para luchar en forma implacable contra los déficits y la deuda, que amenazan la estabilidad económica del continente. "No estoy preocupado por la tasa de cambio del euro, sino por la velocidad a la que esa tasa se ha deteriorado", declaró el presidente del Eurogrupo y primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, al llegar a Bruselas para la reunión mensual del Ecofin (ministros de Finanzas de la zona euro). Hoy, el cónclave se ampliará a los responsables de Finanzas de todos los países miembros de la Unión Europea (UE). Las bolsas europeas terminaron la jornada de ayer de manera dispar, en mercados nerviosos e inquietos por el endeudamiento y por las malas perspectivas de crecimiento de los países europeos. Por su parte, el euro cayó por la mañana a su nivel más bajo en cuatro años, pero al final de la jornada recuperó un poco de color. Después del viento de pánico del fin de semana, las bolsas europeas parecieron estabilizarse levemente antes del cierre. Nueva York también operó en baja y terminó en un precario equilibrio con 0,05% de alza. En París, el índice CAC 40 cedió 0,47%; Milán, 0,23%, y Atenas, 1,43 por ciento. Por el contrario, Londres y Madrid cerraron en equilibrio. Fráncfort recuperó 0,17%, y Lisboa, 0,10 por ciento. Testigo de todas las inquietudes que suscitan los déficits presupuestarios y económicos de la zona euro, la moneda única europea llegó por la mañana a 1,223 por un dólar, su nivel más bajo desde el 18 de abril de 2006. En el final de la jornada, se recuperó hasta alcanzar 1,231 frente al dólar. Pero la debilidad del euro no es, sin embargo, una mala noticia para todo el mundo. "La buena noticia es que la depreciación de la moneda única reactivará la competitividad y las exportaciones de los países miembros. Los 16 serán así mucho más competitivos frente a la competencia extranjera dentro de sus mercados nacionales", señaló Howard Archer de IHS Global Insight, que anticipa un euro a 1,15 frente al dólar en las próximas semanas. Además del endeudamiento, los mercados temen ahora que el crecimiento ya débil de la zona euro se vea penalizado por los rigurosos planes de economía presupuestarios anunciados por los europeos. A esos temores se agrega la extrema volatilidad de los mercados que, desde hace meses, reaccionan con extrema violencia en forma cotidiana y ante cualquier declaración. Otros expertos aseguran que los europeos deben aprovechar la crisis actual para "remodelar" sus instituciones y perfeccionar el euro. "El euro actual no está terminado", afirmó el director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Khan. "Espero que los europeos aprovechen esta crisis para remodelar y renovar las instituciones europeas", agregó. En ese ambiente de extrema tensión, los ministros de Finanzas de la zona euro se reunieron ayer en Bruselas para analizar eventuales medidas que consigan tranquilizar a los mercados. Después del plan de apoyo de 750.000 millones de euros adoptado hace nueve días para los países de la zona euro, la Comisión Europea propuso imponer a partir de 2011 un examen de los presupuestos de cada país miembro de la UE, antes de ser presentados a los parlamentos nacionales. El objetivo: asegurarse de que los déficits se mantengan bajo control. Algunos países, como Alemania, quieren ir aún más lejos. El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, exhortó ayer a sus socios de la zona euro a "reducir los déficits y a reforzar el Pacto de Estabilidad", que limita, en principio, los déficits nacionales al 3% del Producto Bruto Interno (PBI). La idea cuenta con el apoyo de sus homólogos. Pero, como lo hizo Alemania el año pasado, Schäuble querría hacer inscribir en la Constitución de todos los países de la zona euro un techo específico para los déficits. La nueva disposición incluida en la Carta Magna alemana obliga al gobierno a reducir su déficit a partir de 2011 en unos 10.000 millones de euros por año hasta 2016, a fin de limitarlo al 0,35% del PBI. Aplicada al conjunto de la zona euro, esa medida significaría adoptar una disciplina presupuestaria draconiana que no todos los gobiernos estarían dispuestos a asumir.
|