Nueva York - Wall Street se derrumbó ayer ante crecientes presiones para endurecer la regulación financiera en Estados Unidos como en Alemania, lo que impactó sobre las acciones de los bancos y sumó preocupaciones sobre la solidez de la recuperación económica mundial. El Dow Jones cayó un 1,08 por ciento, a 10.511 puntos; el S&P 500 perdió un 1,42 por ciento, a 1.121; por su parte, el Nasdaq cedió un 1,57 por ciento, a 2.317,26. El fuerte retroceso bursátil fue en paralelo al debilitamiento del euro. «En Washington, varios republicanos votarán con los demócratas para cerrar el debate de una exhaustiva reforma a Wall Street», dijo el líder de la mayoría del Senado, Harry Reid. Funcionarios en Alemania se sumaron al incierto futuro para la industria financiera cuando repentinamente tomaron medidas para prohibir las ventas de acciones al descubierto (sin tener los papeles) para las 10 instituciones financieras más importantes del país. Las ventas en corto al descubierto ocurren cuando un inversor se deshace de acciones, apostando a que pierdan valor, sin que estén realmente en su poder.
El euro alcanzó un mínimo de cuatro años luego de la noticia en medio de preocupaciones sobre los profundos recortes presupuestarios que harán los gobiernos europeos y su impacto en el crecimiento económico de la región. «Ésta es una continuación de la incertidumbre que ha estado acosando al mercado, aquí y en Estados Unidos, respecto del sistema financiero, y ahora está exacerbando un ambiente ya incierto en Europa», dijo Quincy Krosby, estratega de mercado de Prudential Financial en Newark, Nueva Jersey. Goldman Sachs se sumó ayer al tono negativo cuando dijo en una nota a clientes que los actuales cambios al proyecto de reforma financiera podrían hundir las ganancias por acción normalizadas de los bancos en un 20 por ciento.
Supervisión
Un grupo clave de senadores selló un acuerdo sobre cómo supervisar a los bancos, que podría allanar un obstáculo para aprobar un proyecto de reforma de Wall Street que es resistido por la industria. Las acciones financieras lideraron las caídas, y el índice financiero del S&P cayó un 2,8 por ciento. Las acciones de JP Morgan Chase perdieron un 2,1 por ciento. Las de las empresas de tecnología, que tienden a depender fuertemente de las ventas en el extranjero, también estuvieron entre las grandes perdedoras. Un índice de acciones de semiconductores perdió un 2,9 por ciento, y los títulos de Intel cayeron un 2,7 por ciento.
«Es un golpe doble. Primero, es la continua preocupación sobre el euro sobre la viabilidad de la Unión Europea, y segundo, es una salida de las acciones de tecnología de mayor capitalización», dijo Peter Kenny, director gerente de Knight Equity Markets en Jersey. También se sumaron las preocupaciones sobre el crecimiento tras las cautelosas perspectivas de los minoristas, incluido Walmart, que señalaron que la recuperación del gasto de los consumidores podría no ser tan fuerte como se esperaba. Walmart, el minorista más grande del mundo, reportó resultados que superaron las expectativas, lo que impulsó una suba de sus acciones. Pero el gigante también pronosticó que las ganancias del segundo trimestre podrían ser menores que las estimaciones de los analistas, y que las ventas comparables en Estados Unidos podrían caer. Ayer, los inversores recibieron datos relacionados con el mercado inmobiliario y los precios mayoristas en Estados Unidos que fueron acogidos con beneplácito, al reflejar un incremento del 5,8 por ciento en el inicio de obras para la construcción de viviendas en abril, mayor que lo esperado. También se constató que la inflación a nivel mayorista se mantiene contenida, pues descendió el 0,1 por ciento el mes pasado, frente a un alza de esa magnitud que se preveía. Los inversores iniciarán la jornada de hoy conociendo los balances de Hewlett-Packard correspondientes al primer semestre de ejercicio, que presentaba tras el cierre de la sesión bursátil. El barril de crudo de Texas para junio se depreció el 0,95 por ciento y cerró a 69,41 dólares, el valor más bajo en lo que va de año, al tiempo que la deuda pública estadounidense a diez años subía de precio y ofrecía una rentabilidad del 3,36 por ciento.
Agencias EFE y Reuters |