IGNACIO OLIVERA DOLL - El problema es global y no sólo europeo. Confrontar la evolución de las distintas monedas del mundo, respecto de los commodities para lo que va del mes, permitió a algunos analistas locales inferir esa conclusión: si bien la divisa del bloque, y las de los principales países del continente se desplomaron durante mayo alrededor del 10% frente al oro (el commodity históricamente más estable), el dólar estadounidense no escapó a esa tendencia y también perdió.
Esto, conjeturan, sería un fiel indicador de que los inversores tampoco despejaron sus dudas sobre el rumbo que pueda tomar la vapuleada economía estadounidense, que en 2008 desató su peor crisis en los últimos 70 años.
“Esto hay que seguirlo de cerca. Es algo nuevo, que viene dándose en las últimas semanas”, comentó a este diario el titular de la consultora Exante, Aldo Abram. “Junto a las dudas sobre Europa, empieza a haber en el mundo algo más de temor a que haya una tendencia a licuar la deuda por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos. La deuda fiscal de este país es tanto o peor que la de muchos países de Europa; y si en la Fed eligen licuarla, muy seguramente puedan ir a un promedio de inflación para los próximos años de entre el 5% y el 6% anual”, agregó.
En la comparación con la onza de oro, el dólar arroja una caída de 3,4% para lo que va de mayo y de 10,5% este año. Es prácticamente la misma que sufrieron otras monedas de referencia que mide Bloomberg: las de Malasia (-4,4%), Singapur (-4,7%), Argentina (-3,9%) y México (-5,7%), entre otras. Y es más de dos veces superior a la del yen japonés, que en ese tiempo perdió apenas 1,8%.
La comparación que se hace con el oro permite despejar un obstáculo: en general, el camino de las monedas suele trazarse a precios de dólar, por ser éste la divisa de referencia a nivel global, y eso impide notar qué es lo que pasa, precisamente, con el mismo dólar. Se elige el oro porque éste está visto por los inversores y los analistas como el commodity más estable de todos a lo largo del tiempo y como el menos “dependiente” de cuestiones de mercado como las estacionales o comerciales. Tomando otras materias primas, la relación es similar, pero arroja la desventaja de que verse más influida por variaciones arbitrarias de cada producto. El índice de materias primas que mide el Banco Central, por ejemplo, mostró su primera suba del año en abril pasado, y también sirvió para destapar la caída del dólar: un 2,7%, de 143 a 147.
Con todo, el dólar sigue cayendo con más lentitud que todas las monedas. Es el resultado inevitable de la confianza que tienen los inversores en la mayor economía del mundo. Eso puede verse, también, en el cambio de conducta que mostraron los ahorristas argentinos en el mercado cambiario. El volumen negociado en euros cayó más de 20% durante el primer trimestre del año, según las últimas cifras del Central, y la participación de estos en la demanda en casas de cambio se achicó del 11% al 7% del total.
Hacia adelante, el mercado anticipar, incluso, una tendencia distinta a la actual: “Todas las monedas se van a depreciar, incluido el dólar. Excepto el euro, que va a tener una corrección por todo lo que fue cayendo estos días, todas las monedas van a retrocede”, vaticinó un analista. |