La inflación en Estados Unidos estuvo por debajo de lo esperado en abril y dejó en evidencia que el temor que los inversores tenían por la irrupción de presiones inflacionarias que obliguen a la Reserva Federal (Fed) a modificar las tasas es, hasta el momento, infundado. El índice de precios de consumo bajó 0,1%, marcando su primera e inesperada caída en un año (lo que se atribuye al abaratamiento de la energía), y la inflación subyacente no tuvo cambios. Además, elevaron en dos décimas (de 3,5 al 3,7%) las previsiones de crecimiento de esa economía para 2010. Ese combo, que en otras circunstancias habría hecho volar a Wall Street y más aún a los emergentes, ayer pasó inadvertido. El Dow Jones cayó 0,6%, y el Bovespa, 1,9%, pero bajaron menos la bolsa mexicana (0,42%) y la porteña (0,2%) por la fuerte incidencia que en sus índices tienen algunos papeles petroleros, ayer beneficiados por los rebotes del euro y el crudo. La plaza accionaria local estuvo entre las menos perjudicadas del día por su apatía. Con apenas $ 43 millones negociados en acciones locales, los precios se mueven más pesadamente. Otra vez Siderar (-3,1%) encabezó las bajas entre las líderes: ya pierde 17% en el transcurso de mayo. A esto se sumó otro generalizado derrumbe de los bonos, que dejó otra vez la tasa de riesgo país rumbo a los 800 puntos (cerró en 785), pese al canto de sirenas que el Gobierno intentó con el canje. Javier Blanco
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- Fue la inflación subyacente en abril en EE.UU., lo que desmaterializó los temores inflacionarios. Pero los mercados lo ignoraron.
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