Por ESTEBAN RAFELE - La incertidumbre que envuelve al euro y obstaculizó el primer tramo del canje de deuda en default también puede poner en aprietos las cuentas del Gobierno, sobre todo si la tormenta financiera avanza sobre el precio de la soja y la fortaleza del dólar respecto de la moneda europea y el real continúa, lo que deprime la competitividad del peso.
El primer tramo del canje de deuda arrojó un resultado menor al esperado. Los u$s 8.500 millones que ingresaron hasta el viernes, o el 45% del total, no satisficieron ni al mercado ni a las autoridades, que aguardaban una aceptación de u$s 10.000 millones. El ministro de Economía, Amado Boudou, se mostró conforme con la cifra que ingresó a la operación, pero admitió que “este es un momento de alta volatilidad” que complica este tipo de acciones.
Este escenario también impidió al Gobierno emitir el bono por dinero fresco. Ayer, el riesgo país trepó a su máximo en ocho meses, hasta los 850 puntos y la tasa de retorno del Boden 15, bono de referencia para saber qué interés le exigirían los inversores a Argentina para prestarle dinero, subió hasta 15,3%.
Los economistas, que al principio de la crisis griega veían difícil un contagio al país, dicen ahora que el canal financiero será la primera vía de transmisión. “Por ahora, el único contagio que se ve es lo que ocurre con el canje y los bonos” afirmó Marina Dal Poggetto, del estudio Bein. Y comenzaron a temer un impacto en las exportaciones argentinas, sobre todo si la caída del euro –que ayer se tomó un respiro– continúa.
Es que el Gobierno se había asegurado un ingreso de al menos u$s 7.000 millones proveniente de las retenciones a las exportaciones de soja, cuyo precio cayó 2% desde el inicio de la crisis griega. Pero la apreciación del dólar y la consiguiente pérdida de valor de las commodities puede repercutir en el fisco, en momentos en que la administración de Cristina Fernández está comprometida en expandir con fuerza el gasto para cebar el consumo y la obra pública con el tipo de cambio como ancla contra la inflación. “Previo a la crisis europea, las perspectivas de apreciación cambiaria real estaban en torno al 9%. Actualmente se ubican en 13%”, indicó la consultora Prefinex.
La devaluación del real, que supera el 8% desde el inicio de la debacle griega, complica este panorama y torna menos competitivas a las exportaciones industriales hacia Brasil. Y, vale recordarlo, Europa representa el 17% de las exportaciones, según Abeceb.com, pero el país vecino es el principal socio comercial.
Así las cosas, el fenomenal repunte de la actividad –la industria creció más del 9% en abril, para FIEL– podría opacarse a partir del segundo semestre si esta tendencia continúa. “Si hay devaluaciones o salidas del euro, nadie sabe qué puede pasar y va a haber un ‘vuelo a la calidad’ muy importante”, dijo el economista de Prefinex Nicolás Bridger. Las consultoras y el Gobierno todavía confían en el auge del consumo y de la cosecha de soja récord y vaticinan una expansión del PIB de entre 5% y 6,5% para el año. Pero si la tragedia griega continúa, pueden empezar a afinar esos números.
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