POR LEANDRO GABIN - No hubo mucho análisis por hacer. El derrumbe global de los mercados no dejó tela para cortar en el ámbito local, que se encaminaba de todas formas a tener una rueda negativa después de los datos preliminares del canje.
El desarme de posiciones en todas las inversiones de riesgo incrementó la caída en los activos argentinos, consideradores por los inversores como de “alto beta” (cuando el mercado es positivo, suben más que el promedio, pero potencian las bajas en un mal escenario). Así, los bonos perdieron hasta 9% (varios mostraron caídas superiores al 6%) mientras que el índice Merval perdió 4,07%. El riesgo país, el indicador que elabora el JPMorgan y mide la sobretasa de endeudamiento del país, trepó 8,70% hasta los 850 puntos básicos, el mayor nivel desde septiembre de 2009. En el mes, el riesgo local sube casi 30%.
“En un momento se vieron algunas manos oficiales (BCRA o ANSeS) en los bonos, pero no sirvieron de nada. Tampoco arriesgaron demasiado. A esta altura no sirve de mucho, porque el desarme de posiciones fue generalizado y no tuvo que ver con algún impacto con el tema del canje. El driver fue netamente internacional y poco local. A los inversores, en este momento, no les importa lo que pasa acá”, señalaron desde la mesa de un banco extranjero.
Lo cierto es que el volumen consolidó la caída de los títulos. En el Mercado Abierto Electrónico (MAE) se operaron $ 1.281 millones, que no es poco. En el ranking de pérdidas se ubicaron el Par en pesos (-9,35%), Discount en pesos (-6,63%), PR13 (-6,24%).
Entre los emitidos en dólares, el Boden 12 cayó 2,61% y el Boden 15 cedió 3,45%. Por su parte, los cupones atados al Producto Bruto Interno (PBI) cayeron entre 2,5% y 3,5%. También la plaza accionaria quedó a merced de Wall Street: el Merval perdió 4,07% con un volumen de $ 67 millones en papeles locales. Los que más bajaron fueron Siderar (-5,81%), Banco Hipotecario (-5,44%) y Tenaris (-5,18%).
Si bien la repercusión del canje quedó opacada por la crisis global, esto no significa que no se hayan escuchado voces en relación al anuncio del ministro de Economía, Amado Boudou, sobre los resultados preliminares de la transacción.
Analistas extranjeros salieron ayer a apuntar que la decisión de muchos holdouts de no participar en la operación le debe mucho a la oferta en sí -que excluyó por ejemplo el pago de intereses vencidos de los cupones- y no únicamente a un entorno global que claramente se ha deteriorado mucho en un lapso muy corto de tiempo.
Finalmente, el mercado cambiario estuvo alejado del enrarecido clima internacional. El dólar en casas de cambio cerró en $ 3,93 mientras que el mayorista finalizó en $ 3,905. Algo más demandado estuvo el billete en el mercado marginal, donde operó en valores de $ 3,96.
El Banco Central jugó un doble rol. Por un lado, compró en el mercado contado unos u$s 100 millones aprovechando que –a pesar de todo– los dólares sobran, mientras que al igual que el día anterior, vendió en el mercado de futuros.
Se calcula en la city que habrá soltado alrededor de u$s 200 millones. “Todo indicaría un arranque vendedor del dólar, con una paciente espera a lo que haga el BCRA, el cual seguramente active compras que bien le vienen para seguir incrementado sus reservas”, dice Zonabancos.
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