Por Javier Blanco - El riesgo país volvió ayer al nivel que mostraba ocho meses atrás, licuando por completo los beneficios generados por la expectativa positiva que existía en los mercados ante la voluntad que el Gobierno mostraba para terminar de regularizar la situación financiera de la Argentina. La tasa de riesgo país, representativa del diferencial de precio que los inversores reclaman a un emisor soberano respecto del que paga el Tesoro de Estados Unidos (considerado a estos fines el deudor más confiable), se disparó casi el 10% en una jornada de por sí difícil para todos los mercados, que se hizo más complicada para los emergentes, en general, y para la deuda argentina, en particular. Los precios de los títulos locales cayeron hasta un 7,7% (fue el caso del Discount en dólares y emitido bajo ley extranjera) por el mal clima global, pero también por la decepción que provocó la baja adhesión que hasta aquí recibió la oferta de canje lanzada por el Gobierno (45%), la que estará abierta hasta el 7 de junio pero corre el riesgo de no alcanzar ni los mediocres objetivos de aceptación con que el Gobierno se daba por satisfecho (60%). El índice de riesgo país, elaborado por el banco JP Morgan, que sólo considera la deuda emitida por el país en moneda extranjera, se disparó 78 unidades para cerrar a 860, el nivel más alto desde el 10 de septiembre pasado. Hace un mes estaba en 601. En aquel mes de 2009, no casualmente, se detuvo el proceso de salida de capitales que había sido una constante para la economía local de 2007 en adelante, es decir, desde que el Gobierno comenzó a manipular las estadísticas. Con la ola de ventas de ayer, impulsada por la aversión al riesgo que se disparó en las últimas semanas por la crisis del euro (que castiga por estos días duramente a Brasil también), el país corre el riesgo de reabrir esa sangría en momentos en que su economía más necesita de esos recursos para sostener su despegue. Un día difícil La tónica general de la jornada quedó a la vista por la inusual caída del 3,6% que registró el índice Dow Jones, el más representativo de Wall Street (la Bolsa porteña perdió el 4,1% y cedió el 9,2% en seis días), afectado por el temor que crea la situación en Europa y la inquietud que entre los inversores provoca la reforma financiera en Estados Unidos, que ayer logró media sanción para ser validada por el Senado. A esto hay que agregar la preocupación que provocó el sorpresivo aumento en las solicitudes semanales del seguro de desempleo en ese país, lo que hace temer que la salud de esa economía no haya mejorado todo lo previsto en momentos en que ya se sabe que Europa está "engripada", según graficó un operador. Pero no reconocer que una cuota del castigo al riesgo local derivó del tropiezo en la estrategia oficial sería necio. "Es razonable que el resultado de aceptación haya sido por debajo de lo esperado. No se debió a un estado de desconfianza hacia la Argentina, sino a que cambiaron las condiciones en los mercados internacionales", dijo Marcelo Paccione, analista de ConsulCapital. "Pero también se notó que el Gobierno ha fallado en los tiempos de la operación, ya que los problemas en Grecia se venían arrastrando desde fin de año y acá no se apuró la operación", acotó. "Dos factores explican la baja de hoy. [por ayer]: el escenario externo negativo para emergentes, por un lado, y el mal dato sobre el nivel de aceptación que tiene el canje", coincidió Sabrina Corujo, jefa de Research de Portfolio Personal. |