Por: Pablo Wende - La recaudación récord (ver pág. 3) le dio mayor margen de maniobra al Banco Central, al menos en su rol de financiador de las necesidades del sector público. Ante aumentos de los ingresos mucho mayores que los previstos, disminuyen las necesidades del Tesoro de obtener financiamiento de otras vías, como las utilidades del BCRA. Fuentes de la autoridad monetaria confiaron a este diario que «por el momento no se evaluó cómo se hará la transferencia de utilidades al Gobierno. Tampoco si una parte de las utilidades obtenidas será capitalizada».
El Central ganó el año pasado $ 23.500 millones, según se desprendió del balance publicado en abril. Este extraordinario nivel se alcanzó por la suba del dólar (que aumenta el valor de las reservas medidas en pesos), pero sobre todo por la apreciación de los títulos públicos que la propia institución compró en los últimos años. Hasta ahora, sólo fueron transferidos al Tesoro en concepto de adelanto utilidades por $ 1.500 millones en febrero. Por lo tanto, el margen para financiar al Gobierno que queda todavía es enorme.
Pero los buenos números de recaudación, sumados a que los compromisos financieros en esta etapa del año no son tan abultados, llevaron a que se postergaran hasta el segundo semestre los giros de fondos. «No está decidido cuándo se hará, pero sí está definido que las transferencias serán en forma gradual para minimizar el impacto monetario», agregó un director de la institución.
Uno de los principales problemas para el giro de utilidades es que representa emisión monetaria pura, que debería luego ser absorbida para evitar presión inflacionaria.
Este segundo trimestre es crítico desde ese punto de vista, ya que las fuertes compras de dólares por parte del BCRA (ante el ingreso de divisas por la cosecha gruesa) también generan emisión. Transferir utilidades en este contexto le agregaría más presión a la necesidad de absorción por parte del Central, a través de la emisión de Lebac y Nobac.
Desde que asumió a principios de febrero, Mercedes Marcó del Pont se comprometió a respetar el programa monetario que el organismo había aprobado en diciembre de 2009. Allí se establece que la cantidad de dinero circulante en la economía más las cuentas a la vista (cuentas corrientes y cajas de ahorro) no pueden aumentar más del 19% a lo largo del año. Se trata de una meta difícil de cumplir, sobre todo por la aceleración inflacionaria de los últimos meses.
Ahora se agrega otro anuncio que también podría incrementar el circulante: la implementación de adelantos transitorios para financiar a los bancos que le presten a las empresas a cinco años y a tasa fija del 9,9%. Según anunció anteayer la presidente Cristina de Kirchner, habrá unos $ 8.000 millones a tal fin.
El directorio del BCRA recién aprobaría esta nueva modalidad en diez días, ya que antes Marcó del Pont mantendrá una serie de reuniones con las cámaras bancarias para explicarles el funcionamiento de esta nueva modalidad.
Desde el Central también aclararon que esta línea no será entregada toda junta, sino que su distribución será gradual a lo largo del segundo semestre y a medida que aparezca la demanda de empresas con planes de inversión.
Las dificultades para conseguir financiamiento en los mercados voluntarios, de todas maneras, le generan presión adicional al Gobierno, que sólo puede contar con fondos de organismos. De esta forma, no sólo ya cuenta con los u$s 6.569 millones de reservas del Central para cancelar deuda en dólares que vence a lo largo de 2010, sino que además continúa recibiendo fondos frescos de la ANSES, el PAMI y de otros fondos fiduciarios. |