Por PABLO FERNÁNDEZ BLANCO - Los cortes de gas a las mayores empresas del país, que se aplican por orden del Gobierno desde el 27 de mayo, comenzaron a afectar la producción de insumos sensibles para la actividad productiva. De acuerdo con fuentes de distintas ramas de la industria consultadas por El Cronista, la menor disponibilidad de gas provocó una caída de hasta un 35% en la producción.
Las restricciones afectan en mayor medida a fabricantes de polietileno, PVC, acero, cal, fertilizantes y algunos combustibles. Y sus efectos pueden ir desde la caída en la producción hasta la necesidad de frenar la actividad de sus plantas por completo por el temor a sufrir roturas si no cuentan con niveles mínimos de gas, algo que la mayoría de las compañías ya analiza.
Una de las primeras en sentir las restricciones es Metanol, la planta productora del combustible homónimo que tiene YPF en Plaza Huincul (Neuquén). No puede reemplazar el gas con combustibles alternativos, como el gasoil o el fuel oil, por lo que las restricciones implican una caída directa en la producción, insumo escencial de la industria de la madera.
Aunque puede haber variaciones según los casos, las empresas del polo petroquímico de Bahía Blanca –que facturan u$s 2.200 millones al año– resignaron un 35% de su producción por la falta de gas en la última semana. En promedio, se estima que cada una de las seis mayores empresas de ese complejo perderán unos u$s 20 millones este mes.
La fabricante de polietileno Dow –se utiliza en todo tipo de envases y es el principal insumo de la industria plástica– recibió 400.000 m3 de gas ayer, 40% menos de lo que necesita. Y no puede usar otros combustibles, por lo que recortó producción.
Una situación similar le tocó a Solvay Indupa, que tiene al sur de Buenos Aires uno de los mayores complejos productivos de PVC de Latinoamérica (también produce soda cáustica), con el que se hacen caños para la construcción. Lo mismo le sucedió a Profertil, la mayor planta productora de urea granulada del mundo, un fertilizante que se consume a nivel local y se vende a Brasil.
Peor es la situación de Mega y de Cerri (de TGS), que separan los componentes ricos del gas y los reparten entre el mercado interno y la exportación.
La planta de Acindar, que fabrica productos de acero para la construcción, tiene una restricción de un 50%, aseguraron entre sus competidores. Y tampoco puede reemplazar el gas con combustibles alternativos “para sacarle el oxígeno al óxido de hierro, por lo que no queda otra que bajar la producción”.
En el mercado aseguran que Siderar, la siderúrgica de Techint que produce chapas para autos y línea blanca, sufre de una forma similar los cortes de gas.
El complejo oleaginoso (Molinos, AGD, Dreyfus, Cargill y Bunge) sufre la falta de gas, pero en menor medida. “El fuel oil y el gasoil son más caros, pero en una hora podemos cambiar los procesos a esos combustibles cuando falta”, aseguraron en una de esas firmas.
Reconocimiento oficial
Aunque el Gobierno puso en marcha distintas medidas, como la importación de gas de Bolivia y por barco, no alcanza para cubrir la mayor demanda hogareña del invierno. En parte, eso se debe que la extracción de gas en los yacimientos locales viene en caída desde 2004.
El ministro de Planificación, Julio de Vido, reconoció ayer las restricciones, aunque sostuvo que son “programadas” y que “sólo afectan a clientes con contratos interrumpibles”.
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