Por Javier Blanco - El Banco Central (BCRA) se vio forzado ayer a redoblar su apuesta para ponerle coto a la tendencia alcista que el dólar muestra desde hace semanas en la plaza local: tuvo que vender unos 100 millones de dólares en reservas (suma que duplica la que había volcado anteayer) para recuperar el control de los precios. El dato confirmó un cambio de percepción del mercado (sobre el que había alertado ayer LA NACION), ya que hasta aquí al Central le bastaban algunas intervenciones vendedoras en futuros (operaciones en la que no pone en juego dólares, ya que se pactan en pesos) para persuadir a los oferentes de divisas y convencerlos de que no tenía sentido atesorarlas a la espera de un posible salto mayor en la cotización. Esta vez no sólo necesitó salir a vender, sino que debió duplicar su esfuerzo para hacer retroceder algo los precios, tarea en la que contó además con ayuda del Banco Nación. "Fue otro día con poca oferta de privados y exportadores, lo que obligó al BCRA a ofrecer divisas para evitar una nueva suba en el tipo de cambio mayorista", confió un operador. "La rueda mayorista comenzó tomadora y al rato el billete ya había subido 30 milésimas. En estos niveles se esperaba que comenzaran a aparecer las ofertas de venta de los exportadores, lo que no ocurrió, obligando a la autoridad monetaria a vender para volverlo a $ 3,93", describió en su informe Puente Hnos. Según logró reconstruir LA NACION, luego continuó con sus ventas hasta el cierre de las operaciones tanto en contado como en futuros, con lo que logró que el tipo vendedor mayorista se termine operando a $ 3,9250. "Es cierto que calmar el mercado esta vez le costó 100 millones, tanto como que sólo en mayo compró más de 1500 millones", apuntó otro operador cambiario, para dimensionar el alcance que puede tener esta puja. Así, las reservas, que habían superado los US$ 49.100 millones a comienzos de la semana, ayer ya habían caído a US$ 48.964 millones. Lo que no se puede desconocer es que la situación ha variado. "Se nota una mayor demanda tanto de empresas y bancos como del público. A esto hay que sumar que la oferta por parte de los exportadores no viene siendo por estos días todo lo fluida que se estimaba", indicó Carlos Risso, analista del portal zonabancos.com. Los operadores no desconocen que el "pico estacional" de liquidaciones del sector agropecuario (el más regular aportante de divisas comerciales) habitualmente se registra entre la semana 19 a 20 del año. Es decir, ya quedó atrás. De allí que saben que lo que viene de aquí en más es un lento y progresivo declive de la oferta (sensación a la que aportan además las señales de fatiga que comenzó a entregar la balanza comercial), a menos que un shock de confianza convenza a los argentinos de desdolarizarse en los próximos meses. La baja final del dólar mayorista no se trasladó con el mismo ímpetu a los otros segmentos del mercado. El minorista vendedor se mantuvo mayormente estable a $ 3,95, aunque sobre el final de la rueda en algunas pizarras ya se lo pudo ver a $ 3,94. Pero la cotización en el mercado informal, donde no interviene el Central, alcanzó su máximo nominal desde junio de 2002, al negociarse a $ 3,9950 (previo de $ 3,9775). $ 3,9950
Precio del dólar informal Alcanzó ayer un nuevo máximo en ocho años por la sostenida demanda de quienes no registran sus compras.
|