Por Jorge Oviedo - El matrimonio Kirchner se fue convenciendo de que después de la derrota electoral de junio de 2009 podía recuperar su imagen con el sencillo expediente de continuar aumentando el gasto a un ritmo mucho mayor que el que crecen los ingresos públicos. La solución era el plan del ministro de Economía. Según él, con un nuevo canje de deuda se regularizaría la situación financiera del país y sería posible volver a tomar deuda externa para financiar el déficit fiscal. El contexto financiero internacional cambió mucho y ahora la solución parece no ser el plan de Amado Boudou, sino los recursos de la "querida Mercedes", como llama Cristina Kirchner a Marcó del Pont, la presidenta del Banco Central. Si las condiciones externas no cambian, el año próximo la Argentina deberá pagar intereses por una deuda por la que hasta ahora no abonaba nada gracias al canje. Y a cambio no conseguirá fondos frescos a tasas razonables de los prestamistas internacionales. Se puede argumentar que siempre es mejor que la situación con los acreedores se normalice. Pero no es menos cierto que ni a los Kirchner ni a ningún político puede caerle bien que en un año electoral suba el gasto que no sirve para hacer campaña si no se logran como contrapartida préstamos adicionales. ¿Cuál es la solución? Nadin Argañaraz, director del Iaraf, calcula que el Estado nacional tiene para este año el financiamiento asegurado, acudiendo al dinero del Banco Central y los recursos de la Anses. Terminará con déficit financiero, pero podrá manejar la situación. El problema es más serio para las provincias, sobre todo a partir del segundo semestre, cuando resulten impostergables las actualizaciones salariales. Los meses posteriores al Mundial de Fútbol pueden traer complicaciones adicionales. La solución sería la emisión monetaria, es decir, recurrir al Banco Central, que maneja Marcó del Pont. Las provincias han recibido una gran ayuda con la generosa refinanciación de sus deudas, lo cual genera un costo adicional al Tesoro, que se priva de cobrarles deudas. Pero a la mayoría de los gobernadores sólo les soluciona la mitad del problema fiscal. La situación sería más complicada en 2011. No pocos descuentan que habrá un nuevo manotazo a las reservas del Central, aunque la situación internacional mejore. Incluso utilizando los fondos del Banco Central, este año las provincias y la Nación totalizarán un déficit de 2,5 puntos del PBI, calcula Argañaraz. Pareciera que en los meses posteriores al Mundial de Fútbol habrá menos ánimo festivo. joviedo@lanacion.com.ar
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