Por: Pablo Wende - Las mayores regulaciones dispuestas por el Gobierno para operar en el mercado cambiario provocaron un salto en la cotización del dólar que se negocia en el mercado informal. La brecha entre el valor oficial y el «paralelo» se amplió de menos del 1% a casi el 3% en los últimos días. Banqueros y cambistas coinciden en que este diferencial llegó para quedarse.
El Banco Central continuó con su postura de evitar saltos bruscos en la cotización de la divisa, que permaneció la semana pasada en $ 3,94, aunque con tendencia alcista el viernes (en algunas casas de cambio cerró a $ 3,945).
Pero fue mucho más activo el comportamiento en las negociaciones que no pasan por bancos o casas de cambio. Quienes intervienen en este segmento afirman que no se notó un gran aumento de demanda, pero que prevén mayor flujo de divisas que terminará pasando por el canal informal. Por eso, la cotización saltó hasta $ 4,04, una diferencia de 10 centavos en relación con la cotización en las pizarras, equivalente a una brecha superior al 2,5%.
No es una diferencia demasiado significativa, ni se puede considerar que se avance hacia un desdoblamiento del mercado cambiario, como temieron algunos antes de conocerse formalmente las medidas que terminó implementando el Banco Central. Sin embargo, es indudable que muchas empresas e individuos terminarán canalizando transacciones cambiarias por afuera del sistema bancario, sobre todo cuando les resulte difícil justificar las operaciones a través del balance o la declaración jurada respectivamente.
«No es que desaparece la demanda de dólares. En todo caso, se terminará canalizando por otras vías si es que las compras no pueden realizarse a través del mercado formal», explicó el gerente financiero de uno de los principales bancos privados de capital nacional.
Las medidas del Central, que están en vigencia desde el martes, son básicamente dos: se estipula el requisito de comprar divisas a través de una cuenta bancaria cuando se superen los 20.000 dólares mensuales. Y la segunda obliga a los individuos a mostrar la declaración jurada de Ganancias y Bienes Personales y a las empresas a divulgar su balance cuando las operaciones superen los 250.000 dólares anuales.
El objetivo, de acuerdo con la titular del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, es combatir el lavado de dinero y atacar la evasión impositiva. Otros, en cambio, consideran que luego del fracasado intento por limitar las importaciones, ahora se optó directamente por complicar la demanda de divisas en el mercado cambiario.
En la City consideran que uno de los efectos que tendrá esta medida es que aumente la expectativa devaluatoria. «Si alguien creía que el dólar llegaría recién a fin año a $ 4,10, pero en el mercado informal ya está casi en $ 4,05, entonces apura la decisión de comprar dólares», razona un avezado operador.
De la misma manera, se teme que los exportadores cerealeros que ya venían disminuyendo su ritmo de liquidación de divisas, lo harán todavía más ante la expectativa de un mayor salto del tipo de cambio. En este escenario, el problema es que en el segundo semestre bajaría aún más la oferta de dólares, tras un segundo trimestre que fue muy favorable desde el punto de vista cambiario, aunque menos intenso de lo que se esperaba. El motivo es que el ahorro de los productores agropecuarios en silos bolsa llegó a un récord histórico.
La normativa desató entre los bancos y el BCRA una pelea aparte, que no salió a la luz. La primera polémica estuvo vinculada con la aplicación. El organismo dio a conocer informalmente la norma el lunes, pero a los bancos recién llegó el martes a las 11, cuando en muchas plazas del interior el mercado ya operaba desde las 8, es decir tres horas antes. Esto generó que las asociaciones bancarias solicitaran la postergación de su entrada en vigencia al menos un día, pero ello no fue aceptado.
Más allá de esta anécdota horaria, los banqueros se quejan de que ellos serán los que deben hacer cumplir con las nuevas disposiciones. Y en el caso de que autoricen alguna operación de manera incorrecta, el Central les aplicará el régimen penal cambiario.
El presidente de un banco extranjero reveló a este diario que semejante situación terminará trabando mucho más el mercado: «Se hace muy complejo controlar que una operación que supera los límites establecidos por el BCRA puede realizarse a través del mercado formal. Por lo tanto, lo más probable es que terminemos rechazando una gran cantidad de transacciones, simplemente porque no tenemos la capacidad de realizar tan rápido los controles y no queremos ser sancionados». |