Por ESTEBAN RAFELE - La debacle del euro afecta la competitividad de las exportaciones argentinas y puede provocar ruido en el mercado interno si Brasil devalúa su moneda por las turbulencias internacionales, señalaron diversos economistas y consultoras.
El euro se depreció casi 20% respecto del dólar en lo que va del año, por la huida de inversores de esa divisa ante los déficit y niveles de deuda crecientes en varios países de la Eurozona. Los ajustes radicales que la comunidad europea exigió a Grecia, España Italia y Portugal, entre otros, no devolvió la confianza en la moneda única, sino que profundizó la aversión al riesgo.
Esto, que impedirá que Argentina emita en los próximos días un bono por u$s 1.000 millones a tasas de un dígito, también afecta a la competitividad. Es que el Banco Central depreció el peso algo más del 3% respecto del dólar en el año, aunque en la práctica, con una inflación prevista en niveles superiores al 20%, se trata de una apreciación en términos reales.
“Si el dólar se revalúa frente al euro y el peso frente al dólar, la revaluación acumulada del peso frente al euro será considerable”, afirmó el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF). “De esta manera, particularmente en un contexto de inflación alta, la competitividad de las exportaciones argentinas a la Unión Europea se verá bajo mucha tensión”, agregó el IAEF. En los últimos dos años, el 19% de las exportaciones argentinas viajaron a Europa.
El shock externo se suma así a los inconvenientes que la inflación ocasiona en la competitividad de la economía. Según el Ieral, “en lo que va de 2010 el peso se apreció a un ritmo de 1,5% mensual contra el dólar y el real brasileño, siendo más fuerte el fenómeno contra el peso chileno (2,5% mensual) y el euro (4,2% mensual)”.
Para el IAEF, un dólar a 4,15 pesos a fin de año supondría una “sobrevaluación del 25% respecto del promedio de 2002 -2009”, con salarios que suben a ese ritmo. “Mirando hacia adelante, el BCRA durante este año probablemente continuará subiendo de a poco el tipo de cambio nominal, pero a un ritmo inferior al de la inflación (para no acelerarla)”, coincidió el Ieral.
Brasil en la mira
Esto también tiene implicancias en la relación con el principal socio comercial del país. Si bien Brasil no devaluó con fuerza su moneda durante esta crisis de la Eurozona –el real llegó a depreciarse 6% en el año la semana pasada, aunque recuperó casi la mitad de terreno–, la quietud del peso y la suba de costos trae problemas a las industrias exportadoras y a las que están orientadas al mercado interno.
Según Ricardo Delgado, economista de Analytica, existe un diferencial de inflación entre Argentina y Brasil de 20 puntos porcentuales, que se suma a la mayor flexibilidad que tiene el banco central brasileño para mover el real. “Hoy, el tipo de cambio es el único ancla que tiene el Gobierno contra la inflación”, consideró el especialista.
En esas circunstancias, una devaluación del real “complica más a los sectores que compiten y exportan con Brasil”, con excepción del automotriz, regido por una regulación específica. Pero también puede afectar a las industrias llamadas “sensibles”, como la textil y la de calzados.
Nicolás Bridger, economista de la consultora Prefinex, agregó que “si bien el Gobierno no ha dejado apreciar el tipo de cambio, existió una apreciación real por la inflación”. En su opinión, “la discusión es cuál es el camino conveniente para apreciar, si el tipo de cambio o la inflación. En Brasil eligieron privilegiar una inflación más baja a costa de un tipo de cambio apreciado y acá ocurre lo inverso”. |